miércoles, 4 de junio de 2014

Secundino Delgado, padre del nacionalismo

Secundino Delgado.

1867. Nace el 5 de octubre en Añaza-Santa Cruz de Tenerife en la C/ San Lucas. Secundino Delgado Rodríguez, hijo del artesano herrero Secundino Delgado del Castillo, natural de Aguere, y de María Rodríguez Hernández, natural de Adeje.1886. Como miles de isleños del momento emigra a Cuba con tan solo 19 años. Trabaja en las labores del tabaco y toma contacto con el movimiento obrero cubano.1887. Viaja a Estados Unidos y se casa con la norteamericana Mary Trifft.1895. Se establece en Tampa (Florida), trabaja con anarquistas eindependentistas cubanos. Colabora en la fundación del periódico "El Esclavo" de cariz obrero y libertario. Cunado se inicia la segunda guerra por la Independencia de Cuba, el 24 de febrero de 1895, Secundino Delgado regresa a Cuba. Establecido en La Habana, toma contacto con los revolucionarios independentistas cubanos, entregandose por completo a actividades conspirativas en contra del colonialismo español. En esta etapa toma conciencia de la situación colonial del Archipiélago Canario.1896. Es descubierto por la policía española, pero Secundino enterado logra huir antes de ser capturado. Con documentación falsa regresa a su Patria isleña.1897. El Capitán General de Cuba, el sanguinario Valeriano Weyler, ordena la detención de Secundino Delgado. Este último, tras pasar 9 meses en Canarias, se ve obligado a volver a huir para eludir la detención. Regresa a America, pero esta vez se instala en Venezuela. En el país bolivariano toma contacto con el compatriota palmero José Esteban Guerra Zerpa y A. Brito Lorenzo y fundan la revista quincenal "El Guanche". Sería la primera publicación que abogaría publicamente y sin ambigüedades por la Independencia de Canarias. El primer número saldría el 18 de noviembre de 1897. Inician una campaña en el seno de la comunidad canaria de Venezuela de concienciación independentista. Esto despertó una gran hostilidad en la colonia española en Venezuela, hasta el punto de que el Embajador españolAntonio de Castro Casaleiz logra la expulsión de Secundino Delgado de Venezuela. Con la invasión norteamericana de Cuba y el anuncio de una posible conquista estadounidense de Canarias "El Guanche" declara una "Tregua".1898. El 19 de enero Secundino es detenido y encarcelado por "informaciones inexactas" de adversarios suyos, pero dirigido sin duda a evitar que sus argumentos en pro de la independencia de Canarias sean recogidos en "El Guanche", del que era su Director-Redactor. Finalmente es expulsado y Secundino se dirige a Estados Unidos.1899. Regresa a la Cuba liberada del colonialismo español. Se establece en Camagüey -Localidad donde abundan los isleños- y obtiene la nacionalidad cubana.1900. Vuelve a Canarias con su familia y se establece en la villa tinerfeña de Arafo. Toma contacto con la Asociación Obrera de Canarias, se une a ella y participa en la elaboración de su órgano de expresión "El Obrero", consciente de lo arriesgado que sería abogar por la independencia de Canarias en público, lanza una campaña por la Autonomía de Canarias.1901. Secundino propone en las páginas de "El Obrero" la creación de partido de carácter obrero "para la salvación de la patria" según sus palabras. De su idea surgiría a finales de este año el Partido Popular Autonomista, cuya idea fundamental era la concienciación de social y política de la clase obrera canaria y reclamar la autonomía para el País. Estos aspectos no lo iva a consentir la oligarquía isleña. El PPA se presenta a las manipuladas elecciones de la Restauración, obteniendo tan solo un concejal en Santa Cruz. A raíz de este cantado fracaso electoral, Secundino Delgado y el redactor-jefe del semanario "El Obrero" Manuel Déniz Caballero se retiran de la redacción del semanario para dedicarse por entero al desarrollo de una campaña en pro de la autonomía de el Archipiélago.1902. Secundino y Déniz Caballero publican el semanario autonomista"¡Vacagüaré!", que tendrá corta vida, publicandose tan solo cuatro números. Contaban con el apoyo de Jose G. Cabrera Díaz y Tomás Morales, pero despertó la alarma tanto en las autoridades españolas como en la oligarquía caciquil insular. Fué tanto el revuelo montado que hasta el diario madrileño "El Liberal" se hizo eco. La escasa duración del semanario fué debido a la rápida represión. El 2 de marzo del mismo año Delgado es detenido en su casa de Arafo por la Guardia Civil. La órden del encarcelamiento proviene del Ministerio de Guerra del que era titular su declarado enemigo Valeriano Weyler, que aún se acordaba de él. Posteriormente es llevado a España por orden de la Capitanía General de Castilla La Nueva, donde es encarcelado sin juició previo en la Cárcel Modelo de Madrid. Uno de los motivos alegados de su encarcelamineto era por "manejos revolucionarios en la Habana en 1896". En su presidio conoce al histórico dirigente obrero andaluzFermín Salvochea, así como al anarquistaPedro Vallina. El poeta y político canarioNicolás Estévanez visita a Secundino, con el cual esteblece una entrañable amistad y solidaridad que se alargaría con el tiempo, en las cuales jugaba un importante papel la simpatías de unas ideologías políticas semejantes. Las gestiones ayudaron a que Secundino fuera liberado en 1903.En el periódico VACAGUARE, puntualiza lo siguiente: "...que nuestro periódico, aunque vea la luz propia en Tenerife, no es un periódico tinerfeño, sino un periódico CANARIO; que todos los desmanes, todos los errores, todas las injusticias que en nuestras islas se realicen, sea de donde sea, en ciudad, villa, pueblo, villorio o caserío, todo lo haremos público, sin temores de ninguna especie; que anhelamos el bienestar que por derecho y ley natural corresponde disfrutar los hijos de estos siete hermosos peñones, y que tras ellos marchemos, puesta nuestra confianza en la razón que nos asiste, y en la indudable creencia que tenemos de que no habrá un solo canario honrado que no secunde la misión que nos hemos impuesto...y finalmente arengaba con su sempiterna frase: Pueblo de las Islas Canarias... ¡Viva nuestra autonomía!"1903. Después de su excarcelación regresa a su Patria. Publica artículos en "El Ideal" y narraciones en revistas culturales.1904. Escribe su obra autobiográfica"¡Vacagüaré...!(Vía Crucis), bajo el seudónimo del poeta palmero Antonio Rodríguez López. La publica ese mismo año en Mérida (México).1905. Se establece probablemente en Cuba. En 1906 se encuentra con Nicolás Estévanez en La Habana. 1910. Regresa a Canarias. Se establece en la capital tinerfeña, mueren sus dos hijos.1912. Afectado por una tuberculosis, probablemente adquirida en su dura estancia en la Cárcel Modelo de Madrid, fallece Secundino Delgado el 4 de mayo, cuando aún no había cumplido los 45 años de edad

Nació Secundido Delgado en la calle San Lucas de Santa Cruz de Tenerife, en 1867, aunque viviera mucho tiempo en la localidad de Arafo. Emigró a Cuba muy jóven, como tantos otros paisanos isleños de su época, buscando mejores condiciones de vida, que como a tantos canarios les era negada en su propio país, consecuencia del colonialismo y su sistema caciquil imperante. En la perla del Caribe entra en contacto con revolucionarios cubanos y canarios unidos por un mismo ideal en torno a la libertad de aquella isla antillana. Fue el padre indiscutible del nacionalismo canario (como en Cuba fue apostol de su independencia fue el descendiente de canarios por vía materna: José Martí Perez). Aquella frase que se le acuña, "...todo por y para la libertad de los pueblos y de los hombres", es de apliación en las Canarias del siglo XIX y principios del XX. Estamos pues ante la presencia de un insólito personaje que jugándose su bienestar y prosperidad, por sus ideales prefirió denunciar el mal que aquejaba a las islas y a los isleños, muy a sabiendas de lo que estaba arriezgando en semejante empresa. Conociendo el peligro de un enfrentamiento a la dura administración española, repetía frecuentemente " Qué importan los sacrificios si algún día llega a alumbrar nuestra Patria el Sol de la libertad".Aquel grito que lanzaba Secundino era apremiante y necesario, y que podía haber hallado eco en la decada de los años 30, si otras circunstancias políticas tranformadas en guerra civil no hubieran truncando aquel buen deseo ya suficientemente arraigado entre los canarios. Desde los inicios del siglo XX, canarios residentes en América que captaban la opresión caciquil del sistema social imperante en estas Islas, pensaban la viabilidad de un Estado canario independiente de España, al igual que los, por aquellos momentos, emancipados de Cuba, Puerto Rico o Filipinas. En 1924 se constituyó en La Habana el Partido Nacionalista Canario, que no tuvo gran aceptación, por falta de verdadero conocimiento, en las propias Islas Canarias ni en su política partidista de ámbito español, si bien constituyó un referente histórico que ha encauzado ideales nacionalistas. En Cuba colabora con los "rebeldes" independentistas en la guerra contra el ejército español de ocupación, y donde pronto será un "elemento peligroso", para los servicios de información del ejército colonial. Acusado de coparticipar en un atentado con explosivos en el edificio del Palacio del Gobierno en La Habana, ha de salir de Cuba y regresar a Tenerife, su isla natal, a principios de mayo de 1896; pero como quiera que el Capitán General era el sanguinario Valeriano Weyler, militar vinculado a la Cuba colonial, y recien nombrado para el mando en la Isla de Tenerife, conocedor de su paradero le denuncia por telegrama a las autoridades militares de Canarias, que le perseguirán insistentemente. Secundino tendrá que huir de su país -esta vez por motivaciones políticas-, transcurridos unos nueve meses de su llegada de Cuba, con la ayuda de portuarios que le esconden en un barco con dirección a Venezuela. En Caracas, a los pocos meses y en unión de otro gran patriota palmero, José Esteban Guerra Zerpa(fundandor del periódico DIARIO DE AVISOS de Santa Cruz de la Palma), editan la revista quincenal, independiente y noticiosa de las Islas Canarias, EL GUANCHE, de la que sólo se publicaron cinco números por la presión que el embajador de España en Caracas ejerció sobre el presidente venezolano, general Crespo, para que dispusiese el cierre inmediato de la misma y prohibiese toda clase de organizaciones canarias de tipo nacionalista en aquel país.Con estas medidas se da al traste, tanto con la revista, como con el incipiente "Club patriótico para la propagación de los ideales que defiende El Guanche", que no eran otros que concienciar a los canarios residentes en Venezuela, en el camino de las aspiraciones que tenían proyectadas para la Patria isleña. Tan "peligroso" llegó a ser Secundino Delgado que para erradicar totalmente cualquier brote de esta índole que afectase a los intereses españoles, llegó a ser expulsado de aquella República hermana por órden expresa del mismo presidente y dictador General Crespo. Después de una breve estancia en Curazao, donde al parecer coninuó publicando su revista EL GUANCHE, aspecto sin confirmar, pasa a Nueva York. Secundino reside en Nueva York donde su espíritu patriótico y de regeneración social y político por la que lucha, hace que esté en constante demanda de todo lo que entiende que perjudica a Canarias y a sus hijos. De ahí que su incansable pluma no cesa en denunciar las tropelías que en el solar patrio se cometen. Finalizada la guerra de Cuba con su independencia, lo encontramos nuevamente en Santa Cruz de Tenerife, alternando su residencia en su querido pueblo de Arafo. Seguirá colaborando en medios escritos, e impulsará el semanario VACAGUARE de ideología autonomista, que se publica en Aguere, hasta 1902 en que la autoridad española dispone su cierre, y aunque aparece como director el jóven Manuel Déniz Carballo, todo apunta a que el verdadero promotor era Secundino. En el periódico VACAGUARE, puntualiza lo siguiente: "...que nuestro periódico, aunque vea la luz propia en Tenerife, no es un periódico tinerfeño, sino un periódico CANARIO; que todos los desmanes, todos los errores, todas las injusticias que en nuestras islas se realicen, sea de donde sea, en ciudad, villa, pueblo, villorio o caserío, todo lo hremos público, din temores de ninguna especie; que anhelamos el bienestar que por derecho y ley natural corresponde disfrutar los hijos de estos siete hermosos peñones, y que tras ellos marchemos, puesta nuestra confianza en la razón que nos asiste, y en la indudable creencia que tenemos de que no habrá un solo canario honrado que no secunde la misión que nos hemos impuesto...y finalmente arengaba con su sempiterna frase: Pueblo de las Islas Canarias... ¡Viva nuestra autonomía!" Más tarde aquel inicial firme independentista canario, desde Florida y Cuba, tornó su ímpetu en los últimos años de su vida para convertirse en autonomista, sin duda condicionado por la imposibilidad de defender publicamente el independentismo en Canarias tras la pérdida de las últimas colonias americanas por parte de España, y el analfabetimos y control caciquil reinante. Este ilustre tinefeño, amante de su tierra como nadie, nacionalista de pro, tenía claro que había que acabar de una vez con las rencillas y discordias que gentes sin amor por Canarias fomentaban en las Islas para provecho de sus intereses personales y de dominio. En este ideal nos dejó escrito: "...despreciad con valor la prensa venal y asalariada que fomenta la discordia entre las Islas, nuestra Patria, con el fin de dividir al pueblo para que el lobo debore con paciencia y gusto su víctima...La emancipación y el mejoramiento de esta Patria, no lo esperemos de esos sabios de librea que asisten a las Cortes para hacer la venia al amor....¡¡ Ah !!, el día que se nos caiga la venda, estas siete joyas volverán a ser como el nombre que llevaban..." A pesar de ella sus proclamas autonomistas fueron determinantes en su detención el 2 de marzo de 1902 por órden del General Weyler, que dispuso su prisión en la cárcel modelo de Madrid. Lo que aquel general, nombrado como Marqués de Tenerife, no pudo llevar a cabo desde La Habana a pesar del intento en 1896, si lo logró desde su puesto de mando en Madrid, como ministro de la Guerra. Lamentables fueron los últimos años de su vida. Aquella órden se cumplió y Secundino fue detenido por la Guardia Civil, cuando se hallaba en su casa de descanso de Arafo. Conducido a pie hasta la prisión de Santa Cruz de Tenerife, para seguidamente ser trasladado a la Modelo de Madrid. Se llevaron a cabo gestiones para su liberación especialmente por el consulado de los Estados Unidos, que representaba los intereses de Cuba en España dada su nacionalidad cubana. No obstante fue internado en la Cárcel Modelo de la capital de España, donde permaneció casi un año sin recibir el auto de procesamiento, motivo de la detención, ni ser sometido a juicio. Con la intermediación de su paisano canario,Nicolás Estévanez, se logró su libertad. Durante su estancia en prisión adquirió o agravó la enfermedad pulmonar que padecía y que causó más tarde su muerte, 4 de mayo de 1912, en la casa donde habitaba en la Calle Progreso de Santa Cruz de Tenerife. El asunto había trascendido a la prensa madrileña y a toda la de España y al propio Congreso, donde ningún diputado supo dar razones de aquella injusticia.

Nacionalismo de izquierdas.

El nacionalismo de izquierda, (también llamado "nacionalismo popular" por aquellos que son reticentes a encuadrarse en el plano "izquierda-derecha", o por contraposición al término "nacionalismo oligárquico") es una forma de nacionalismo basada en lajusticia social, la soberanía popular, lanacionalismo económico y laautodeterminación nacional (entendida comosoberanía política nacional). El nacionalismo de izquierda agrupa a diversas corrientes que tuvieron en común una base de nacionalismo, con una orientación progresista, reformista o revolucionaria (en algunos casos se expresó de forma autoritaria o bajo regímenes militares). Debido a su apego a la noción del interés general de la nación o la comunidad popular, se le suele relacionar con idealessocialistas, razón por la cual algunas expresiones políticas suelen considerarse "nacionalismo social" o "socialismo nacional".Suele tener un fuerte componente denacionalismo económico, en vista de lo cual se da mayoritariamente en países económicamente dependientes o subdesarrollados, que buscan desarrollarse mediante la intervención estatal, y poner la economía al servicio de intereses nacionales considerados estratégicos. También suele tener un componente social, ya que entiende que la nación no está separada del puebloque la habita, y que una nación fuerte y desarrollada sólo puede lograrse mediante lajusticia social (siendo partidarios de losEstados de bienestar o social), ya que de otra manera dicha nación se sumiría en el caos y el conflicto permanente producto de la injusticia y el desequilibrio social. También suele vincularse con el corporativismo, pero a diferencia del fascismo, esta doctrina corporativa busca la integración política de los gremios y otras entidades intermedias dentro del Estado (algunos sectores buscan el reemplazo total de la democracia liberal, los partidos políticos y el parlamento, dejando solamente a los gremios), así como también se busca la integración y participación económica de los trabajadores en la gestión, propiedad y beneficios de la empresa nacional (a través de los sindicatos) junto a los empresarios (teniendo al Estado como regulador de las relaciones laborales y de producción), mostrando así su oposición a lalucha de clases (algunos gobiernos se declararon anticomunistas). En ocasiones, el nacionalismo popular suele poner énfasis dentro de sus doctrinas en el laicismo (en algunos casos con el ateísmo) y elecologismo.Otras vertientes del nacionalismo de izquierda ponen el acento en la rebeldía de una nación contra otra nación que la oprime (ya sea política, militar o económicamente), y así pueden clasificarse como nacionalistas de izquierda a todos los movimientos de liberación nacional, antiimperialistas o anticoloniales que luchan por la independencia de sus naciones.Los ejemplos más claros de nacionalismo popular los encontramos en los países delTercer Mundo (derivando en eltercermundismo como expresión de lucha contra la opresión tanto del Primer Mundocomo también del ya caído Segundo Mundo). Algunos ejemplos claros se encuentran enAmérica Latina como el peronismo enArgentina, varguismo en Brasil, cardenismoen México, ibañismo en Chile, chavismo enVenezuela, etc. En Medio Oriente es conocido el caso del Nasserismo en Egipto y el Baathen Siria e Irak.También puede entenderse como nacionalismo de izquierda a todo régimen de izquierda (por ejemplo, en los gobiernos comunistas), que ponga el acento en el patriotismo y la exaltación de los valores o tradiciones nacionales (tomando en algunos casos una posición más conservadora al respecto, sobre todo frente a fenómenos como la globalización)

domingo, 1 de junio de 2014

Brujeria en Canarias

La construcción androcéntrica de la Historia por parte del sistema patriarcal en el que vivimos ha supuesto un sesgo fundamental en la visión que se ha transmitido de las mujeres a lo largo del tiempo. Las gestas y hazañas que han ido construyendo el devenir de los pueblos han sido transmitidas por hombres que han realzado las virtudes de sus coetáneos olvidando a la otra mitad de la humanidad. La presencia de la mujer en la Historia se vio limitada hasta hace bien poco a hechos tan reprobables como el que relatamos aquí. Ahora que está tan en boga el resurgir de lo femenino, nos adentramos en la historia de las brujas y hechiceras canarias, para descubrir otra visión, sorprendente, que difiere en grado sumo a la contada por los estudiosos de la época.

"El escribano de la causa observó que tenía en la espalda una señal de bruja, a lo que ordenó el gobernador: pues que es bruxa, denle tormento, pues tiene señal de bruxa. Se negó, muy valientemente, a declarar. Pero, sometida a un brutal tormento - el potro, la toca y la polea, con pesos colgando de sus pies-, acabó confesando los hechos propios de la acusación que se le hacía: pacto con el demonio, que se le aparecía en forma de camello garañón y al que besaba el pie; volar por los aires, echando alhorra sobre los campos; chupar niños, abriéndole el demonio las puertas; untarse con un ungüento blanco que hacían con tútano de perro y sebo y tútano de camella y cabra, y con otro verde que el diablo les daba." Lucía de Cabrera (Lanzarote, 1577), autora de la confesión que cita Francisco Fajardo Spínola, estudioso del tema, se retractó de la declaración que obtuvieron los inquisidores a través del tormento alegando que lo dijo con miedo y fruto de la tortura. Murió poco después como resultado de ésta.
La caza de brujas en Canarias no fue tan masiva como en la vieja Europa, pero sí digna de estudio por las variantes que introduce. El caso de esta mujer es paradigmático; recoge en la confesión la mayor parte de las atrocidades de las que se acusaba a las brujas, pero aderezadas con elementos culturales propios: el diablo convertido en camello, por ejemplo o el tuétano y sebo de camella y cabra, animales propios de la isla.
Las noticias sobre la brujería y hechicería en las Islas Afortunadas fueron analizadas por muchos estudiosos partiendo de sus propias creencias y prejuicios. Pese a que el Archivo Histórico Nacional y el Archivo del Museo Canario recogen numerosos procesos contra mujeres acusadas de superstición (amplio epígrafe donde tenían cabida la brujería y la hechicería), la interpretación dada al fenómeno lo aleja en ocasiones de la raíz canaria para situar todas las culpas en las moriscas, esclavas africanas, berberiscas y/o peninsulares que poblaron las islas después de la conquista. "(...) fueron estos moriscos de Berbería los que infestaron, moral y espiritualmente, los hogares de cristianos viejos, verdaderos adalides de la fe católica. (...) Las moriscas fueron las que más relajaron y envenenaron el ambiente social y religioso con sus prácticas, conjuros, ligamentos, maneras de vivir, etc." (Sebastián Jiménez Sánchez, 1955). Y si bien es cierto que la influencia de estos colectivos fue notable, no podemos olvidar la historia y la tradición mágica que tenía lugar en Canarias antes de la llegada de los conquistadores con su cruz y su espada.
Las crónicas de los historiadores nos han transmitido una visión de las mujeres aborígenes bastante peculiar. Desde los oráculos de Tamonante y Tibiabín en Fuerteventura hasta la combatividad de las mujeres palmeras, nos encontramos con una gran variedad de relatos que ponen de manifiesto el significativo papel que desempeñaron las mujeres en la conquista. La presencia de éstas en los ritos mágico-religiosos también es destacable, y así nos encontramos en Gran Canaria con la existencia de las "maguadas" o "harimaguadas", lo que nos habla de una tradición en la que el culto a la fertilidad y los ritos de purificación están presentes en la vida cotidiana.
En definitiva, en Canarias nos encontramos ante un caso, no de matriarcado, pues no existía esa desigualdad entre hombres y mujeres propia de la cultura patriarcal, sino de matrilineazgo y matrifocalidad. La herencia se transmite de la madre a los hijos, el derecho de propiedad es de titularidad femenina, se adora la diosa madre de la fecundidad y de la tierra (ejemplos arqueológicos como el ídolo de Tara así parecen confirmarlo), se exalta la maternidad y la mujer goza de las máximas libertades en el terreno sexual. Nada obliga a la mujer a guardar fidelidad conyugal ni existen los mismos conceptos de virginidad, castidad, repudio y legitimidad de los hijos que podían tener los conquistadores.
Después de la conquista y tras el exterminio de gran parte de la población aborigen, la mezcla de razas fue evidente, pero aún así pervivieron muchas costumbres y tradiciones, por las cuales fueron satanizadas muchas mujeres y acusadas de brujas. Tengamos en cuenta que la conquista de Canarias finalizó en los inicios de la caza de brujas en Europa. Y aquí no nos íbamos a quedar atrás.
La misoginia Europea
La ola de terror misógino que asoló fundamentalmente Europa, aunque también afectó a América (recuérdese si no a las "brujas de Salem"), durante los siglos XVI, XVII y XVIII no tiene una fácil explicación, pero demuestra hasta qué punto los hombres ejercían el poder sobre las mujeres, qué grado de sadismo sexual y violencia llegaron a emplear en sus torturas y hasta qué punto el miedo y el odio se convirtió en el principal acicate de la mayor matanza de mujeres de la historia, por una causa diferente a la guerra. Si a eso le añadimos los cambios económicos, políticos y religiosos (la Reforma y la Contrarreforma) que sufría Europa ya tenemos preparado el contexto.
Los aquelarres, los pactos con el diablo, los niños a los que les chupaban la sangre, las cópulas con el demonio,... fueron la excusa perfecta para el ensañamiento de los jueces, inquisidores, torturadores, carceleros,... sobre mujeres "viejas, pobres, analfabetas, viudas y curanderas". Ese quizás fue el mayor delito, ser mujer con esas características. Se calcula que cien mil mujeres pudieron haber sido ejecutadas, y si bien entre un 10% y un 20%, según las poblaciones, de acusados fueron varones, más del 80% fueron de sexo femenino. Pero al margen de las ejecuciones nos quedan otros cientos de miles de mujeres (se calcula que más del doble de las ejecutadas) desterradas, multadas, humilladas y estigmatizadas con el sambenito de bruja.
El control sobre sus cuerpos, especialmente sobre la sexualidad, la marginación del mundo productivo y la desvalorización de sus conocimientos médicos fueron estrategias empleadas para sumir a las mujeres en la más absoluta indefensión y soledad frente a terribles acusaciones. Sin embargo, hoy hemos de agradecer a aquellas mujeres los conocimientos que nos legaron y la simiente que sembraron en otras mujeres en la búsqueda de nuestro poder: el uso de plantas como la belladona, el cornezuelo, la dedalera,... con fines terapéuticos, la capacidad de curar y curarnos a nosotras mismas, la posibilidad de elegir nuestras vivencias sexuales, la libertad de asociarnos y la posibilidad de acceder al mundo laboral. El ansia de libertad e independencia hace tres siglos lo pagaron muy caro...
Hechicería y brujería: el exterminio del poder femenino.-
Judíos, portugueses, moriscos, esclavos africanos, castellanos, andaluces,... toda una mezcla de gentes y costumbres fue a poblar las islas una vez finalizada la conquista. Si a eso le añadimos la posterior influencia de países de América como Venezuela, Cuba o Brasil, fruto de la emigración de canarios allá nos encontramos con una tradición curanderil sincrética en la que perviven elementos aborígenes (quizá los más escasos) con elementos europeos (cristianos), africanos y latinos. Todo un cocktel explosivo para unas islas mágicas y estratégicas.
Entre 1499 y 1714 fueron denunciadas por hechicería 1.136 mujeres frente a 109 hombres. El término bruja no aparece hasta 1529, y aunque no parece establecerse una delimitación clara entre las brujas y las hechiceras, parece que hay rasgos de las brujas (volar, chupar las sangre de los recién nacidos,...) que las hechiceras no los practican. Aunque ambas prácticas son consideradas maléficas, por los inquisidores, la hechicería puede tener un carácter benéfico y curativo, aunque lo más normal es que se utilice para atraer o conservar el amor de una persona, para adivinaciones o curaciones. La brujería, quizás derivado de la histeria colectiva y misógina que recorría Europa, se la consideraba instrumento del demonio. Satanás campaba a sus anchas por la Tierra y las brujas eran sus servidoras. Claro que, nada más lejos de la realidad.
La mayor parte de las mujeres procesadas por hechicería o brujería fueron de baja condición social, de mediana edad y de grupos étnicos marginados, siendo arrancadas muchas de sus confesiones a través del tormento, con lo cual se puede afirmar que son los jueces inquisidores los creadores de la confesión. Si bien se llegó a generar un miedo colectivo ante las presuntas brujas o hechiceras no se produjeron explosiones de histeria ni persecuciones masivas como en la vieja Europa, aunque la Inquisición jugó un importante papel moderador en este sentido.
En general, tras el delito de superstición se escondían aquellas prácticas relacionadas con la magia amatoria, la adivinación o la sanación, aunque en el siglo XVIII la hechicería se torna más siniestra y se la relaciona con toda suerte de maleficios. Los supuestos pactos con el diablo empiezan a proliferar, aunque también podemos encontrar referencias interesantes desde el siglo XVI. En la visita que realizamos al Museo Canario en Las Palmas de Gran Canaria, tuvimos la oportunidad de tener en nuestras manos cientos de legajos sobre procesos inquisitoriales y cuál no sería nuestra sorpresa al comprobar la existencia de un patrón prefijado en las acusaciones. Si comparamos procesos distintos vemos que se repiten las mismas: "menosprecio del sacramento del bautismo, pacto con el demonio en forma de camello o cabrón negro, chupar la sangre a bebés, mujer pertinaz que creía en los engaños del demonio, estropear las cosechas". Estas acusaciones, hechas al mismo tiempo contra Lucía de Herrera y Lucía de Cabrera (dos mujeres diferentes pese a la coincidencia en el nombre) motivaron la muerte de la segunda víctima de la tortura, el uno de enero de 1578, siendo enterrada por mandato del Inquisidor en el hospital donde falleció. Lo curioso de ambos casos es que en la acusación de chupar la sangre a un bebé no citan ningún dato de identificación del bebé ni de su madre, simplemente hablan de "una mujer parida de 6 días". "A la hora de media noche poco más o menos estando las puertas de dicha casa cerradas, una hacienda en el campo, la dicha Lucía de Cabrera juntándose con el demonio se fue para la casa (ilegible) el dicho demonio abrió las puertas del aposento donde la dicha mujer parida estaba (ilegible) y viendo ocularmente la dicha mujer que la dicha Lucía le chupara su criatura no pudiendo menearse a quitársela, le dijo muchas veces con ruegos que no le chupara su criatura y (ilegible) hasta tanto que (ilegible) dejósela ya chupado la dicha Lucía de Cabrera". El patrón prefijado de acusaciones motivó que muchas de las confesiones se ajustaran al mismo. Las mujeres presionadas por la tortura, el escándalo, el aislamiento social, la falta de apoyo de su entorno,...declaraban lo que el juez quería escuchar.
Un elemento importante en la cultura canaria son los bailes de brujas. Todavía perviven en nuestra geografía lugares con nombres alusivos a esos supuestos encuentros de mujeres que danzaban y cantaban por nuestros montes (El Bailadero en Tenerife, El Llano de las Brujas en La Palma,...). Las palmadas y las patadas en el suelo formaban parte de algunos rituales de magia amatoria y de conjuro de males:
"Con dos de veo
y con cinco de encanto,
la sangre te bebo,
el corazón te parto,
que hagas lo que te mando,
como mando la suela
de mi zapato"
(Y se dan tres patadas en el suelo)

Las oraciones, producto del sincretismo religioso, son sumamente utilizadas también para conjurar maleficios, males de ojo, y también, cómo no, para amarres de parejas. Las más comunes son a Santa Marta, a San Silvestre o a las ánimas del purgatorio.

"Marta, Marta, la que los vientos levanta
la que los Diablos encanta
la que guiso los vinos a los finados, la que quitó los dientes a los ahorcados
La que desenterró los guessos a los enterrados
La que con Doña María de Padilla trato y conversso
La que los nueve hijos pario y todos nueve se le desminuyeron...
Asi como esto es verdad, me bayas al coraçon de Bartolomé Guerra y me le quites tres gotas de sangre donde quiera que estuviere melo traygas presto corriendo volando donde yo Margarita estoy assi me lo amarres y amanses y me le pongas el amor en su coraçon, paraque me quiera, y en su memoria me tenga que no me pueda olvidar de noche ni de dia donde quiera que estuviere, para que ninguna mujer donde quiera que estuviere no tenga sosiega ni pueda comer ni dormir sino fuere conmigo ni pueda tener otra mujer"
(Extraído literalmente de la Colección Bute, "The inquisition in The Canary Islands", del proceso a Catalina del Castillo, hechicera de La Gomera).

Y finalmente, las hierbas, plantas, minerales,... cualquier elemento que tuviese poder de sanación era utilizado por las supuestas brujas con fines terapéuticos. Quizás ha sido este conocimiento el que más ha pervivido en Canarias hasta la actualidad y el que se ha transmitido de generación en generación y ha sido aprovechado por nuestras modernas sanadoras, curanderas y santiguadoras.
La pervivencia de la tradición: curanderas y santiguadoras.-
Afortunadamente, las islas Canarias aún conservan vivas algunas tradiciones entre las que destaca la del curanderismo. En todas nuestras islas nos encontramos con mujeres con conocimientos en medicina popular, "yerberas" sabias que identifican las mejores plantas medicinales para ser aplicadas en las más diversas dolencias. La aplicación de hierbas y los rezados o santiguados son las técnicas más empleadas por las "brujitas" modernas, aunque la mayoría de estas mujeres desechan el término bruja porque lo consideran peyorativo. Ese es otro de los triunfos del sistema patriarcal: el dotar de significado negativo un término que encierra la sabiduría medicinal de las mujeres.
Dicen que la esencia más pura va en tarro pequeño y parece ser que en algunas personas también se cumple esa máxima. Carmencita es una mujer menuda y alegre que destila bondad por todos sus poros, y una de las mejores santiguadoras que perviven en la isla de La Palma. Con casi sesenta años, lleva 17 atendiendo sin apenas descanso, de la mañana a la noche, a los cientos de pacientes que pasan por su casa. Hombres, mujeres, niños, niñas, jóvenes o viejos, del lugar y de fuera, se acercan hasta las puertas siempre abiertas de esta mujer para ser tratados de diferentes dolencias. Fundamentalmente, problemas de estómago, "nervios, stress, hoy en día la gente vive muy rápido, no se conforma con lo que tiene, hay mucha ambición, por eso enferman muchos". Aquí en Canarias, eso se conoce como las madres descompuestas (para las mujeres) o el pomo virado (para los hombres). "Yo en realidad lo más que hago es dar masajitos en la barriga, aunque también curo erisipela, herpes o culebra,... hay muchos médicos que me mandan gente". Como vemos, la tradición popular convive con la medicina tradicional. Cuando le preguntamos a Carmencita si no había encontronazos entre ambas prácticas comenta que "la mayoría de medicinas se obtienen de plantas, además a veces es mucho mejor una buena tacita de ruda que una pastilla". Pero también, ella deposita gran parte de la responsabilidad del cambio y la mejoría en el paciente, especialmente en los casos de nervios; "un psicólogo o un psiquiatra te pueden ayudar, pero como no te ayudes tú no hay mucho que hacer, la mejor ayuda es una misma". Aunque Carmencita piensa que esa facultad de sanar nace con la persona, lo cierto es que ella aprendió de su tía Juanita, ya fallecida, gran parte de sus conocimientos, "yo me crié viendo lo que hacía mi tía y ahora yo hago lo mismo que ella". Juanita fue otra de las grandes curanderas o sanadoras de la isla. Hemos podido recoger numerosos testimonios al respecto, incluyendo el de quien esto escribe, que pasó por sus manos a la edad de dos añitos para ser curada de "susto", un mal muy común al parecer entre la población infantil canaria. Los síntomas se traducen en inapetencia, vómitos, mareos, temblores y tristeza.
Volviendo a Carmencita, una de sus peculiaridades es que no cobra a sus pacientes, ella opina que "si puedes hacer el bien no hagas el mal, si haces el bien te encuentras más satisfecha tú, yo me encuentro muy bien cuando doy a los demás, cuando procuro la sonrisa de un niño o de un enfermo, para mí ese el mejor regalo".
Carmencita es un perfecto ejemplo de las ya escasas curanderas tradicionales. Las mayores nos han ido dejando, pero algunas jóvenes intentan retomar esa sabiduría ancestral. En La Palma también tuvimos la oportunidad de entrevistar a una de esas mujeres jóvenes que a sus 33 años también practica viejos santiguados:
Para quitar el sol, es decir, la enfermedad debida a la exposición prolongada a los rayos solares, se pone un paño doblado sobre la cabeza del paciente y encima una vaso con agua mientras se hacen cruces en ella y se reza:

"Sol, sol, vete al sol,
deja a (nombre del paciente) su resplandor.
Hombre santo nómine,
quita el sol y aire si hay.
Así como el mar no está si agua,
ni el monte sin leña,
ni el cielo sin ti,
rosa de Cristo,
coge tus rayos
y vete de aquí"
(Se tiene que rezar un Credo al terminar y repetir durante 3 días).

Para quitar el mal de aire, nuestra joven sanadora se sienta delante de la persona afectada y con una escoba haciendo la señal de la cruz, va barriendo hacia fuera y rezando:

"Aire yo te barro de las carnes de esta criatura (nombrar las partes malas) y de todo el cuerpo que tiene esta criatura, con la escoba que barro la basura, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Salga el mal y entre el bien".
(Se tiene que rezar un Padrenuestro 3 veces durante 3 días).

La medicina oficial canaria aún sigue preguntándose cómo funcionan los santiguados, pero lo cierto es que funcionan. ¿Sugestión? ¿Magia? Lo que sí da resultado y es mucho más sano en ocasiones que la farmacopea alopática son las "yerbitas", es decir, la medicina popular basada en el uso de hierbas. Y mientras sigan perviviendo en nuestras islas esas entrañables mujeres seguirán recomendándonos una tacita de salvia para el mal de aire, unas rodajas de papas en las sienes para el dolor de cabeza, una infusión de ruda para el empacho, unas hierbas aromáticas (pazote, hierba buena y naranjo) para el susto,... eso sí, con pequeños trucos añadidos que no vamos a desvelar para que el misterio y la magia de las sanadoras siga perviviendo en el tiempo.

martes, 6 de mayo de 2014

Fusilados por tener ideas

74 son Palmeros son victimas de la barbarie Franquista, solo por pensar y tener criterio,  esta es la lista que jamás debemos olvidar que destrozaron familias enteras y sueños rotos por la ambición y la ansias de poder.
1 ANTONIO “EL CUBANO” Los Sauces. Músico 2 ANTONIO ACOSTA HERNÁNDEZ Tazacorte 3 JOSÉ ACOSTA LORENZO Tazacorte. 4 MANUEL ACOSTA MATÍAS Los Llanos. Secretario Sindicato Unión Obrera de Argual Partido Socialista. 5 GRACIANO BATISTARODRÍGUEZ San Andrés y Sauces. Tendero, 6 ADOLFO BENCOMO GARCÍA S/C. de La Palma. Comisionista. 7 JOSÉ MARÍA BRITO BRITO Los Llanos Conserje Casino Los Llanos y Guardia asalto 8 EUSTAQUIO CABRERA RODRÍGUEZ Puntallana. Agricultor 9 MANUEL CAMACHO LORENZO Tasacorte. 10 FROILAN C ANDELARIO MACHÍN Puntagorda. Agricultor 11 MODESTO CARBALLO SOSA Los Llanos. 12 MANUEL CONCEPCIÓN HERNÁNDEZ San Andrés y Sauces. Jornalero. 13 FRANCISCO COSME GUERRERO Málaga. Residente La Palma. Guardia Asalto 14 ROSENDO CRUZ ÁLVAREZ Las Breñas. 15 VICTOR FERRAZ ARMAS Isla de La Palma Albañil 16 ANTONIO FERNÁNDEZ ACOSTA Los Llanos. Profesor 17 FÉLIX FERRAZ VERGARA Mazo. 18 VALENTÍN GARCÍA GARCÍA Huelva. S/C. de La Palma. Guardia Municipal. 19 MANUEL GARCÍA TRIANA Mazo. Zapatero 20 ANTRINIO GONZÁLEZ CABRERA Garafía. 21 JUAN GONZÁLEZ DOMÍNGUEZ Breña Alta. Tabaquero. 22 ISMAEL GUERRA FERNÁNDEZ S/C. de La Palma. 23 VICENTE GUTIERREZ CABRERA Tazacorte. 24 HILARIO HERNÁNDEZ ACOSTA Los Llanos. Tabaquero. 25 MANUEL HERNÁNDEZ ACOSTA Tazacorte. Jornalero. 26 DIONISIO HERNÁDEZ CABRERA Puntallana. Agricultor. 27 ISMAEL HERNÁNDEZ DÍAZ S/C. de La Palma. Tipógrafo de prensa 28 VIDAL HERNÁNDEZ FELIPE Puntallana 29 ANTONIO HERNÁDEZ GONZALEZ Los Llanos. Músico. 30 ANTONIO HERNÁNDEZ GUERRA Puntallana. Agricultor y camionero. 31 DIONISIO HERNÁDEZ HERNÁNDEZ Puntallana. 32 MIGUEL HERNÁDEZ HERNÁNDEZ Los Llanos. Tintorero. 33 ARGELIO HERNÁDEZ HERNÁDEZ Puntallana. 34 ÁNGEL HERNÁDEZ HERNÁDEZ Puntallana Agricultor. Arriero y Carbonero.. 35 SIXTO HERNÁNDEZ HERNÁNDEZ Mazo. Campesino. 36 CELESTINO HERNÁNDEZ MENDOZA S/c. de La Palma 37 IMAEL de las CASAS CAMACHO Los Llanos. Electricista y comerciante. 38 JOSÉ RUPERTO LEÓN RODRÍGUEZ Los Llanos. Concejal 39 EUSEBIO LORENZO HERNÁDEZ Mazo. Agricultor. 40 ANTONIO LORENZO PÉREZ Tasacorte. Concejal 41 FULGENCIO LORENZO RIDRÍGUEZ Garafía. 42 ESTEBAN MAGDALENA RIVERO Los Llanos. Agricultor. 43 MANUEL MAGDALENA TORRES Los Llanos. Secretario Sindicato Unión de Trabajadores de Los Llanos 44 NICOLÁS MARTÍN BRITO Los Llanos. Guardia Municipal 45 DIMAS MARTÍN LÓPEZ Puntagorda. Agricultor. 46 ORENCIO MATA RODRÍGUEZ Garafía. 47 MARTÍN MEDINA REYES. Garafía. Tendero (puesto en la Recoba S/c. de La Palma). 48 SEBASTIÁN OLIVERO DUARTE Fuerteventura Residente Los Sauces Directivo Sindicato de Oficios Varios 49 ESTEBAN PÉREZ BRITO Barlovento Jornalero. 50 JUAN PÉREZ CABRERA Residente Isla de La Palma. Tesorero Comité Local de Unión Republicana. 51 SABINO PÉREZ GARCÍA Velhoco. Agricultor y pastor. 52 ERNESTO PÉREZ GONZÁLES Residente Isla de La Palma. Agricultor y marchante.. 53 LEONCIO PÉREZ LORENZO Tazacorte, miembro Agrupación Obrera y Campesina, presidente del Sindicato de Oficios Varios. 54 SERVANDO PÉREZ Y PÉREZ Puntagorda. Agricultor 55 FRANCISCO CLAUDIO PÉREZ Y PÉREZ Garafía. Directivo del Sindicato Oficios Varios 56 JOSÉ MIGUEL PÉREZ Y PÉREZ S/c. de La Palma Fundador del Partido comunista de La Palma. 57 JOSÉ RAMOS CONCEPCIÓN Tasacorte. Profesor y librero 58 SEBASTIÁ RAMOS HENRIQUEZ S/C. de La Palma.Tabaquero y Músico. 59 ENRIQUE RAMOS HENRRIQUEZ S/C. de La Palma.Tabaquero y Músico. 60 JUAN RODRÍGUEZ ACOSTA S/C. de La Palma Tabaquero 61 GRATINIANO RODRÍGUEZ ACOSTA Puntagorda. Practicante 62 FRANCISCO RODRÍGUEZ BETANCOR Los Llanos Mecánico electricista. 63 DELFÍN RODRÍGUEZ BRITO Garafía. Guardia Municipal 64 FLOREAL RODRÍGUEZ PÉREZ S/C. de La Palma. Tabaquero y Redactor de “Espartaco” 65 SEGUNDO RODRÍGUEZ PÉREZ Tazacorte Agricultor y arriero. 66 ANICETO RODRÍGUEZ PÉREZ Puntallana. Agricultor 67 DIONISIO RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ. Puntagorda Agricultor 68 JOSÉ RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ. Tijarafe. Presidente Sindicato de Torcedores 69 GERMÁN SÁNCHEZ S/C. de La Palma 70 ANTONIO SÁNCHEZ MARTÍN Garafía. 71 JUAN MANUEL SÁNCHEZ RODRÍGUEZ Tazacorte. 72 CARLOS SICILIA PÉREZ Breña Baja Maestro Nacional 73 JULIÁN VIDAL TORRES S/c de La Palma Doctor en Derecho y Licenciado en Filosofía y Letras.) 74 AGUSTÍN ZAMORA HERNÁNDEZ S/c de La Palma Tabaquero. Muchos no los olvidamos. Y sus familias menos.



Fusilados gomeros.


LA REPRESIÓN DE UNA HUELGA GENERAL SE SALDA CON DOS GUARDIA CIVILES Y UN CAMPESINO MUERTOS Y VARIOS HERIDOS
Al igual que en Castilblanco, Arnedo y Casas Viejas[1], el 22 de marzo de 1933 su produjeron en Hermigua unos hechos que llenaron de bochorno y vergüenza a la Republica. Un centenar de obreros del sindicato Federación Obrera se enfrentan a la Guardia Civil, los desarman y los matan, después de que un campesino cayera muerto por las balas de la autoridad.
Aunque el asunto venía de mucho antes, todo empezó el 14 de marzo de 1933. Los trabajadores de esta villa, del Norte de la Gomera, en su mayoría afiliados a la Federación Obrera, un sindicato controlado mayoritariamente por el PSOE, lanzan el siguiente manifiesto:
“A Obreros y Campesinos. Al Pueblo en general. Camaradas y amigos:
“Acompañados de sentimientos de rabia y de dolor va esta protesta. Nuestro fervor por la República así nos lo dice. Nuestro pueblo se hunde más y más, bajo el peso de unos canallas embriagados en la ciénaga de corruptelas morales y políticas. Nos referimos, camaradas, al caciquismo tradicional, cuyos miembros como los caimanes siguen siendo los mismos aunque hayan cambiado de color. Son los enemigos emboscados de la República. Solo esperan el momento propicio para darle el zarpazo.
“Hoy se vengan en nosotros. Como trabajadores y representantes de la República aceptamos la batalla. En ella mediremos nuestras manos y veremos si esos señoritos, que se llaman agrarios, las tienen tan endurecidas por los callos como las nuestras. Callos, compañeros, que nos los hemos hecho, para que comieran esos que quieren darnos latigazos.
El manifiesto era el punto de partida para la convocatoria de una huelga general revolucionaria en un pueblo de apenas 39,67 kilómetros cuadrados (cien veces menor que las fincas de recreo de Mario Conde o Juan Abelló en Ciudad Real) con una población censada de 5.842. La huelga se celebraría el 22 de ese mes, hace ahora 80 años. El texto, escrito en el leguaje revolucionario de la época, añadía:
“Pues bien, camaradas, estos salteadores de nuestras conciencias e intereses, quieren continuar sacudiendo su látigo al que se interponga en su camino. Los trabajadores que vivimos bajo su tiranía, nos levantamos contra ella y no estamos dispuestos a que ejecuten sus maquinaciones. Ellos, compañeros, con sus criminales astucias coaccionan a nuestros hermanos intentando que nuestra trinchera, la Federación Obrera, se derrumbe.
Aunque el ayuntamiento de villa se constituye según Wikipedia en, 1812[2] (sospecho que el dato no es real y se refiere a 1822 o a 1833), poniendo fin al régimen señorial, de pequeño oí decir que el llamado “derecho de pernada” se mantuvo un siglo después, en la Restauración, e incluso durante la Dictadura de Primo de Rivera. Los huelguistas lo aluden:
“Los trabajadores de Hermigua defenderemos con nuestra sangre y vidas, compañeros, nuestros derechos ante esos señoritos que nos tratan a la patada, deshonraban a nuestras hijas y humillaban a nuestras mujeres. Si la canalla caciquil no cesa en su empeño de no dar trabajo a los compañeros que se hallan en el paro, la Federación Obrera irá a la huelga.
Porque desde hace meses, la mayoría de nuestros compañeros están en el paro, no por falta de trabajo sino por el «boicot» a todo obrero federado, como si fuera un delito. Nuestro deber es garantizar, por dignidad y humanidad, que nuestros compañeros no se mueran de hambre. Sus vidas, las de sus mujeres e hijos, valen tanto como las de nuestros opresores”.
Desde la proclamación de la República el 14 de abril de 1931, habían pasado poco menos de dos años y, por primera vez en la historia, los obreros de Hermigua, uno de los municipios canarios más concienciados en favor de la Niña Bonita junto con Vallehermoso, decidían lanzarse a la calle y convocar un día de paro en defensa de sus reivindicaciones.
El hecho era insólito. Frente al País Vasco o Cataluña donde el movimiento sindical tiene una fuerte tradición desde finales del siglo XIX y comienzos del XX ligado al desarrollo industrial, en las islas apenas había existido hasta la II República un movimiento obrero organizado. Hasta que de repente, en Hermigua, un pueblo aparentemente tranquilo y apacible, los jornaleros afiliados en su mayoría a Federación Obrera, desengañados porque pese a las esperanzas e ilusiones puestas en el nuevo régimen la clase dominante local sigue ostentando el poder y amenazándolos con quitarles el pan, deciden movilizarse y paralizar la vida cotidiana.
Algo que no debía haber extrañado a nadie: además de que los ayuntamientos y cabildos seguían controlados por los de siempre, desde el 14 de abril de 1931 las condiciones de vida habían empeorado, especialmente en las islas menores y las protestas empezaban a aflorar tímidamente.
La situación era tal que el 22 de agosto de 1933 el diario La Prensa, se hacía eco del asunto:
“Al hallarse paralizados los trabajos de la carretera, en Hermigua hay centenares de obreros parados. El campo yermo, la producción platanera por los suelos, el comercio cerrado, las aguas mermadas, los montes destrozados, la carretera, que sería la única solución frente a tanto mal, al hambre y a la miseria reinantes, paralizada. El Gobierno tiene que actuar”
Los patronos de la zona, en su mayoría gente de no demasiados recursos económicos ni detentadores de grandes fincas, en contra de lo que habitualmente se escribe, vivían casi exclusivamente del cultivo del plátano. Lo explotaban en régimen de medianería (ellos vivían como señoritos sin dar golpe mientras que los obreros realizaban los trabajos en sus plataneras y se repartían los beneficios), lo que permitía una especie de ancestral servidumbre y de sometimiento amo/criado más propia de la edad media que de los tiempos que corrían y que se heredaba de padres a hijos como una fatalidad congénita e insuperable. El que nacía campesino moría como tal sin poder dar estudios a sus hijos y el que había salido del útero materno como propietario de unas pocas hectáreas de terreno cultivable sabía que tenía la vida garantizada desde la cuna hasta la tumba.
Tampoco puede decirse, frente a los tópicos habituales, que patronos y obreros nadaban en la abundancia o vivían en la opulencia[3], o que los primeros eran ricos por naturaleza y los segundos habían nacido para ser esclavos perpetuos y pasar esa condición casi genética a sus descendientes. Vistas con la perspectiva de la distancia y del tiempo, las cosas no eran así. Las penalidades, con harta frecuencia, afectaban a todo el mundo. Aunque bien es cierto que a unos más que a otros.
Hermigua representaba entonces el ejemplo de la lucha titánica del campesino con la tierra árida, agreste, yerma y la mayoría de las veces seca por falta de agua. El trabajo se realizaba en las condiciones más difíciles que el ser humano pueda imaginarse. El minifundismo, el monocultivo, el régimen de explotación agraria en régimen de aparcería, la mala calidad del suelo y la estructura de las plantaciones en forma escalonada a lo largo de las laderas imposibilitaba el empleo de maquinaria agrícola para hacer más llevaderas las penalidades del agricultor.
A todo ello había que añadir la dependencia del agua del cielo para regar las plantaciones y lograr buenas cosechas (debido a la falta de embalses) y de la del mar para poder exportar la producción en condiciones normales desde el desaparecido pescante de Hermigua (donde las aguas estaban casi siempre embravecidas) ante la falta de refugios y puertos seguros.
Si la miseria y la hambruna de los pueblos pueden medirse, en el campo económico, por la sobreexplotación del suelo y los escasos rendimientos de las cosechas, Hermigua era en 1933 el más claro ejemplo de ello. No sólo las medianías sino las zonas más elevadas de la villa habían sido desbrozadas de matorrales y malas yerbas y estaban plantadas de patatas, hortalizas y plataneras. Hasta el último centímetro cuadrado de tierra que pudiera cultivarse estaba explotado. De modo y manera que subiendo a las alturas de El Sabinal, El Cheje, Iboalfaro, La Palmita, El Corralete, La Laja, Los Aceviños o El Estanquillo a por papas o millo uno no podía saber si se encontraba en Canarias, en el Machu Pichu o en el Himalaya de no ser por la presencia del mar siempre en la lejanía.
Estaba claro que, de haber nacido en la isla, Adam Smith, el teórico de la revolución industrial, no hubiera escrito jamás La Riqueza de las Naciones. Otro de sus contemporáneos, Thomas R. Malthus, en cambio, hubiera encontrado terreno abonado para escribir su celebre y controvertida obra An Essay on the Principle of Population, donde habla de que los cada vez más escasos del planeta iban a ser insuficientes para alimentar una población que se incrementaba exponencialmente.
Porque Hermigua es el paradigma clásico de las teorías malthusianas, a las que tantos historiadores de la economía siguen echando mano para apoyar sus tesis: recursos económicos (bienes y servicios) limitados y un incremento de la natalidad (con una tasa de 3.6 hijos por mujer), que se dedicaba a lanzar oleadas de jóvenes y mayores a la emigración (a Cuba, a Venezuela y a Tenerife) como única forma de subsistencia y de encontrar la felicidad, la meta básica de todo ser humano al margen de apetencias políticas, sociales, culturales, económicas, según proclamaron los padres de la Constitución USA en 1787 y se reconoce en todos los países civilizados. Pese a todo, la República trajo a España, y en especial a Canarias, cosas buenas pero otras muchas extremadamente malas. Por primera vez desde el periodo de la Restauración, el reinado de Alfonso XIII y la Dictadura de Primo de Rivera, se recobraron las libertades básicas (de expresión, de asociación, manifestación) y una Constitución protegió y amparó todos estos derechos.
En Tenerife, los empresarios y las clases acomodadas se afiliaron al Partido Republicano Tinerfeño y más tarde fueron derivando hacia Acción Popular Agraria, Partido Radical, Asociación Patronal Agrícola y otros. Los obreros militaron inicialmente en el PSOE (el PCE se funda en las islas en torno a 1920 con Juan Pedro Ascanio a la cabeza) y en la Federación Agraria, un sindicato donde militan anarquistas, socialistas y comunistas.
Pero la Republica trajo la libertad pero no la prosperidad y, mucho menos, la felicidad, salvo para unos pocos. Por eso, en Hermigua, la mayoría de los medianeros y obreros se afiliaron enseguida a la Federación Agraria desde la que pretendían acabar con el régimen semi-feudal en que se desarrollaban sus condiciones de trabajo.
Pero, enseguida, se toparon con los patronos dispuestos a cegarles el camino, a hacer que las conquistas sociales que le otorgaba la Constitución se quedaran en papel mojado. Y aunque todos ellos, obreros, medianeros y patronos, defendían los mismos intereses se cruzó de por medio la política. Y ocurrió lo que muchas veces suele pasar. Algunos empresarios del sector platanero optaron por quedarse tuertos, si era preciso, si con ello dejaban ciegos a sus contrincantes e impedían que conquistaran sus derechos.
LA NEGATIVA DE LOS CACIQUES LOCALES A IMPEDIR QUE LOS OBREROS SINDICADOS TRABAJARAN EN UNA CARRETERA, DONDE NO SE JUGABAN SU DINERO YA QUE LA OBRA ERA PÚBLICA, ORIGEN DEL CONFLICTO
El detonante de los sucesos de Hermigua de 1933 fue la construcción de una carretera que debía unir el pueblo con la capital, San Sebastián. Era la única obra pública de envergadura que la Republica, con sus escasos recursos, no había paralizado pero que se realizaba a trancas y barrancas, con paros intermitentes muchas veces de meses, hasta el punto de que no se concluyó hasta 1944, cinco años después de acabada la Guerra Civil.
La obra formaba parte del Plan Nacional de Infraestructuras y del Circuito Nacional de Firmes Especiales del dictador Miguel Primo de Rivera quien modernizo por primera vez la red de caminos españoles, que no se habían tocado prácticamente desde la etapa de las calzadas romanas. En el caso de La Gomera trataba de rodear la isla mediante un anillo circular, uniendo la capital, San Sebastián, con el norte de la isla, pasando por los pueblos de Hermigua, Agulo, Vallehermoso y Valle Gran Rey.
La construcción de la calzada, como acabamos de decir, era de interés general y beneficiaba tanto a patronos como a obreros. A los primeros porque les permitía trasladar sus plátanos a la rada de San Sebastián, el único punto de la isla donde se podía fondear un barco con ciertas garantías, para enviarlos al extranjero. A los obreros, porque además de la maltrecha agricultura, la obra constituía la única forma de sustento para ellos, sus mujeres e hijos. Paralizarla o boicotear su construcción, era un acto criminal. Suponía condenar al hambre y a la emigración a muchos y permitir que el mal tiempo de la mar impidiera la exportación de las cosechas.
Pese a sus intereses comunes, patronos (dueños de explotaciones agrícolas, fundamentalmente) y obreros no se pusieron de acuerdo sobre su marcha. Acostumbrados a mandar y a que siempre, desde tiempos inmemoriales, se hiciera su santa voluntad sin rechistar, los pequeños “caciques” locales (en Canarias se da un peso excesivo a la palabra cacique, que en realidad no tiene) se negaron a dar trabajo a los obreros pertenecientes a la Federación Obrera, que eran la inmensa mayoría, alrededor de unas 500 personas entre jornaleros y medianeros.
Y ahí arrancó el conflicto allá por el año 1922. Amparados en la Constitución y en los derechos sindicales que esta les reconocía, los dirigentes de la Federación Obrera acudieron a Santa Cruz de Tenerife con sus quejas. Allí fueron recibidos por algunos de los 13 gobernadores civiles que hubo en la provincia (Rafael Rubio Carrión, de Acción Republicana en este caso) durante la II República, quien ordenó que las obras no se paralizaran y que se diera trabajo a todos los obreros que lo pidieran, en turnos rotatorios de 100 personas, toda vez que no había empleo para los 500.
Aunque no arriesgaban nada en el proyecto ya que el dinero invertido era publico, los ostentadores de la tierra y de los cultivos, se negaron a obedecer las órdenes de la primera autoridad civil de la provincia y, por ende, de la República. De modo y manera, que los responsables de la Federación Obrera acudieron de nuevo a pedir el apoyo del representante del Gobierno. Les recibió el nuevo Gobernador Civil Vidal Gil Tirado quien ratificó la decisión de su antecesor: el derecho al trabajo no se le podía negar a nadie.
En el acto ordenó mediante oficio y telegrama al capataz de la obra, un individuo al servicio de los dueños de la tierra, que admitiera a 100 obreros pertenecientes a la Federación los días 19 y 20 de marzo de 1933. Pero, tal y como estaba el ambiente de caldeado, debió haber hecho otra cosa: enviar además a una docena de Guardia Civiles, desde Santa Cruz de Tenerife, con órdenes tajantes de que se cumplieran a rajatabla sus órdenes.
Pero no lo hizo y eso desencadenó la tragedia. Cuando los 100 afiliados a Federación Obrera acudieron a las obras de la carretera a que les dieran el trabajo, no sólo no fueron admitidos sino que se les despidió con bromas de mal gusto y algunos de sus antiguos patronos a su paso por la carretera de Hermigua de vuelta a sus casas se les rieron en la cara.
Fue una afrenta innecesaria y estúpida. Esa tarde la Federación Obrera decidió hacer frente al hambre y a la miseria en que vivían sus mujeres y sus hijos convocando una huelga general, como se relató al principio.
Y fue así como, espoleados por varios dirigentes socialistas de Tenerife entre ellos el diputado Emiliano Díaz Castro, al que se le abrirían dos causas militares por ello, el 22 de marzo de 1933 se echaron a la calle un centenar de obreros decididos a paralizar todas las obras, a cerrar los comercios, cortar el riego, la luz eléctrica y a imponer la huelga general.
¿Qué hacer ante una protesta sindical, convocada legalmente? El comandante del puesto de la Guardia Civil del pueblo, el cabo Antonio Fuentes, contaba con dos agentes para contener a la masa enardecida y evitar que se cometieran desmanes. Los guardias estaban armados con viejos Mauser de la guerra del Rif y disponían de una dotación de diez cartuchos.
Obviamente, con aquellos medios y sin material antidisturbios que entonces no existía no se podía contener a una muchedumbre y mucho menos impedir de causaran cualquier tipo de desmán, que no ocurrieron. La solución lógica hubiera sido llamar a la Comandancia de la Guardia Civil de Santa Cruz de Tenerife y pedir refuerzos, tal y como se señalaba en las ordenanzas de la Benemérita. Pero el cabo Fuentes optó por prohibir la huelga, y hacer prevalecer su autoridad, pensando que bastaba salir a la calle con su uniforme verde y su tricornio para que los huelguistas depusieran su actitud.
Los sucesos de Castilblanco, Arnedo y Casas Viejas donde la fuerza publica se vio desbordada por las masas, casi siempre obreras y campesinas, teniendo que disparar y causar numerosas muertes a la vez que ellos mismos sufrían sus propias bajas, no le echó para atrás sin o todo lo contario. La divisa del cuerpo “Todo por la patria”, justificaba este tipo de actitudes no siempre correctas ni ajustadas a Derecho.
Y eso que aquellos sucesos habían tenido repercusión internacional y habían cuestionado la eficacia de la república en sus primeros meses. En Castilblanco (Badajoz), La Guardia Civil mató a un jornalero durante una manifestación y los obreros asesinaron a cuatro agentes el 31 de diciembre de 1931. El Arnedo (Logroño), una marcha obrera es disuelta a tiros por un oficial que sigue órdenes del general José Sanjurjo matando e hiriendo a decenas de obreros. Ocurrió el 5 de enero de 1932. En Casas Viejas (10 y 11 de enero de 1933), un grupo de obreros que quieren proclamar el comunismo libertario, matan a dos Guardia Civiles. La Benemérita responde rodeando las chozas donde están los obreros, las incendian y “fusilan” a los supervivientes con “tiros a la barriga”, tal y como ordenó el presidente de la República Manuel Azaña a la fuerza actuante[6].
Para garantizarse el apoyo de una parte de la población, los que habían ostentado el poder desde antes de 1822, la fecha en que desaparece oficialmente había desaparecido el “régimen señorial” el día anterior a los hechos, el cabo Antonio Fuentes se reunió con los jefes de los partidos de derecha y les pidió ayuda.
--Lo único que les pido es que, si mientras estamos de patrulla en una parte del pueblo, los huelguistas asaltan o queman el cuartel nos den cobijo a nosotros, a nuestras mujeres e hijos – les pidió.
El seguimiento masivo de la huelga, al día siguiente, le causó un tremendo desasosiego. Desbordado por los hechos, a media mañana, decide trasladarse al cercano municipio de Agulo, distante unos 5 kilómetros, a traerse con él a los guardias del pueblo para reforzar la guarnición de la villa.
Para mayor escarnio de los huelguistas lo hace de manera chulesca, utilizando uno de los camiones que trabajaban en la obra de la carretera, llevando como conductor al capataz que les negaba el trabajo y el pan, y pasando a toda velocidad entre la multitud que se manifestaba por la zona de La Castellana, cerca de la playa, con riesgo evidente de atropellar a los que intentaron detener su avance.
La actitud del cabo Fuentes acabó de exaltar los ánimos en aquella calurosa e inquietante mañana. Y hasta los más templados decidieron entonces que nadie iba a pisotear su derecho de huelga. Para lo cual optaron por cortar la carretera colocando una barricada a la altura de El Palmarejo con el fin de dividir a la fuerza actuante en dos.
Pero no fue eso lo que ocurrió. De vuelta al cuartel del Valle Alto, sobre las dos de la tarde, con dos agentes de refuerzo, al encontrarse con la carretera cortada, el cabo Antonio Fuentes bajó del vehículo y, pistola en mano, les ordeno a los huelguistas que despejaran la vía.
LA MUERTE DE UN JORNALERO POR UN DISPARO DE LA GUARDIA CIVIL EXASPERÓ LOS ÁNIMOS. LA MUCHEDUMBRE ENAREDECIDA DESARMÓ A LOS AGENTES Y LOS ARROJÓ POR UN BARRANCO
La respuesta del centenar de concentrados, entre los que se encontraban varias mujeres en primera fila, fue que no iban a hacerlo ya que quien se había colocado fuera de la Ley era la Guardia Civil y no la Federación Obrera. La actitud de los manifestantes de no obedecer “las órdenes de la autoridad” acabó sacando de quicio al cabo que no podía tolerar que algunas mujeres comenzaran a golpear el camión y a lanzarle piedras.
Ante esta actitud, inmediatamente ordenó a los guardias que le acompañaban que echaran pie a tierra, que montaran sus armas y se colocaran en situación de prevengan por si era necesario hacer fuego.
Lo que pasó a continuación no está demasiado claro. Casi todas las versiones coinciden, sin embargo, en que al verse rodeado por los huelguistas y sin posibilidad de escapatoria el cabo dispara su pistola y ordena a los otros guardias abrir fuego a su vez.
Los manifestantes, que ya casi los tienen rodeados, se abalanzan entonces sobre ellos y tratan de desarmarlos. Pero en la refriega uno de los guardias logra disparar su Mauser y mata a uno de los huelguistas, el obrero Antonio Brito Brito y hiere a otros dos. Con los ánimos exaltados y ya sin control alguno de sus actos los manifestantes acaban obligando a los agentes a lanzarse al vacío desde el borde de la carretera e incluso les empujan. En el acto mueren el cabo Antonio Fuentes y el guardia José Cano sobreviviendo muy malherido el tercer agente, José Garrote, al hacerse “el muerto” e impedir que la muchedumbre siguiera golpeándolo.
El Gobierno que hasta entonces había mantenido una actitud confusa, temerosa y pusilánime, a la vista de los acontecimientos, decide actuar.
Siguiendo ordenes del presidente de la República, Manuel Azaña y del ministro de la Gobernación, Santiago Casares Quiroga, el Gobernador Civil de Santa Cruz de Tenerife, Gil Tirado, envía a Hermigua a una sección de la Guardia Civil mandada por el teniente coronel teniente coronel Juan Vara Terán, Jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de la provincia.
Nada más desembarcar del vapor Viera y Clavijo los agentes comienzan a practicar detenciones e interrogatorios, utilizando los testimonios de las viudas de los propios agentes muertos y de muchos propietarios de fincas, que se convirtieron en acusadores. De esta manera, la Federación Obrera quedó desmantelada y sus cuadros son detenidos en espera de juicio instruido bajo la jurisdicción castrense, al tener los agentes muertos el status de policía rural adscrita al Ejército, con doble dependencia del ministerio de la Gobernación y del ministro de la Guerra, cargo que se había reservado para si el presidente de la República Manuel Azaña. También son investigados medio centenar de vecinos del pueblo por unirse a la protesta. Durante los meses que siguieron y bajo las instrucciones del comandante general de Canarias, general Enrique Salcedo Molinuevo, se instruye la causa 10/1933 por el delito de agresión a fuerza armada con resultado de muerte en la que están incursos todos los encarcelados (27 detenidos inicialmente y otros diez más adelante) y se practican las pruebas testifícales, periciales y forenses pertinentes al caso.
El juicio se celebra en el desaparecido Cuartel de San Carlos en junio de 1934, con la CEDA y los radicales de Alejandro Lerroux en el poder y las izquierdas fuera del ejecutivo. Preside el Tribunal Militar el teniente coronel de Infantería José Gómez Rumeu. Treinta y siete jornaleros, entre ellos cinco mujeres, algunos de los cuales no saben leer ni escribir, se sientan en el banquillo de los acusados.
Pese a estar en la oposición, el PSOE está decidido a defender a los trabajadores de la Federación Obrera de Hermigua con uñas y dientes y manda a Santa Cruz de Tenerife a dos de sus pesos pesados. Los enviados como abogados defensores fueron Juan-Simeón Vidarte, vicesecretario general del PSOE y hombre de confianza de Indalecio Prieto, diputado por Badajoz y ex secretario general del Congreso de los Diputados y el prestigioso penalista, catedrático de la Universidad Central de Madrid, Luis Jiménez de Asúa, diputado y presidente de la comisión parlamentaria que elaboró la Constitución de 1931, autor de un Tratado de Derecho Penal (siete tomos), considerado una de las mayores aportaciones al derecho criminal.
Los dos habían intervenido meses antes como letrados en los sucesos de Casas Viejas y en otros asuntos parecidos y tenían amplia experiencia en la materia. Les auxiliaban, siete abogados tinerfeños, entre ellos, Luis Rodríguez de la Sierra Figueroa, comunista, que sería diputado a Cortes en 1936, y José Carlos Schwartz Hernández, alcalde de Santa Cruz de Tenerife, los dos fusilados nada más empezar la Guerra Civil.
Por su parte el ministerio público había puesto también toda la carne en el asador. El fiscal que llevaría el caso desde principio a fin era Lorenzo Martínez Fuset, un jurídico militar y notario nacido en Baeza y destinado por entonces en Canarias, donde más tarde compaginaría su cargo de Fiscal Militar con el de jefe de seguridad de Carmen Polo de Franco y de su hija, Carmencita. Nombrado Jefe de la Auditoria de Guerra en el cuartel de los sublevados, meses más tarde, los propios servidores del régimen le consideraban un tipo duro, que solía extralimitarse en sus funciones, y pedir demasiadas penas de muerte.
Conociendo al personaje, no resulta extraño que durante la vista oral por los sucesos de Hermigua Martínez Fuset comenzara pidiendo 20 penas de muerte para los acusados y otras tantas de reclusión mayor para otros reos. Sin embargo, muchas de sus acusaciones fueron refutadas por infundadas y contradictorias por los letrados Juan-Simeón Vidarte y Jiménez Asúa. Vidarte, por ejemplo, echó la culpa de los incidentes al caciquismo local:
“Los fascistas de Hermigua estaban de enhorabuena. Con burlas y bromas insolentes vieron regresar del tajo al centenar de obreros al que reiteradamente se habían negado a recibir el contratista. Frente a aquel escarnio los trabajadores se rebelaron y el paro fue absoluto en el pueblo”.
Jiménez Asúa, por su parte, resalta la pésima actuación de la Benemérita:
"Fue entonces cuando el comandante del puesto, inopinadamente, se echó hacia atrás, dio las voces de 'carguen' y de 'fuego' y disparó su pistola contra la multitud... Cuando los números iban a hacerlo y los grupos los rodearon para salvar su vida. La muchedumbre, exaltada y contagiada por el furor de los agentes, al querer quitarles las armas al cabo y al guardia Garrote, los arrojan por el barranco".
Así y todo, acabado el plenario, el 9 de julio de 1934 se hace publica la sentencia: cinco de los imputados [Leoncio Fagundo Hernández, Francisco Martín Negrín, Avelino Navarro Méndez, Manuel Avelino Perdomo Plasencia y Vicente Valladolid Mesa] son condenados a la pena de muerte y once más a penas de prisión que oscilan entre los 20 y los 2 años. Otros diecisiete, entre ellos una mujer, resultaron absueltos.
Los acontecimientos de Hermigua tuvieron, sin embargo, su lado positivo para el movimiento obrero de la isla. En las elecciones generales de finales de 1993, uno de sus representantes, Fernando Ascanio Armas, se presenta como candidato del Frente Obrero y Campesino, sustituyendo al orotavense Lucio Illada. Y obtiene la mayoría en Hermigua, Vallehermoso y algunos pueblos de la isla de La Palma. Pero no llega a pisar el Palacio de la Carrera de San Jerónimo.
La contrapartida fue la unificación y el crecimiento de las derechas en el municipio, que pasan ya a enfrentarse abiertamente al bloque de izquierdas hasta convertirse en dos grupos irreconciliables y antagónicos durante la Guerra Civil y la postguerra. El promotor e “ideólogo” de este bloque fue el guardia civil, José Garrote de Pedro, herido en los sucesos de meses antes y que había salido con vida, como hemos dicho, al “hacerse el muerto”. Nombrado comandante de la Benemérita del puesto de Hermigua aprovechó su “autoridad” para potenciar las candidaturas de derecha y, en especial, a la Falange, que bajo el mando de Antonio Fragoso y otros logró un fulgurante desarrollo.
De modo y manera que cuando el 18 de julio de 1936 se desencadena la Guerra Civil se presentan como voluntarios para acudir al frente nada menos que 56 supuestos seguidores de José Antonio Primo de Rivera o que se declaran a si mismos fascistas, radicales, católicos o apolíticos.
Como es habitual en todas las revoluciones y contiendas, muchos eran antiguos socialistas y afiliados de UGT que cambian de bando sobre la marcha y otros, monárquicos o independientes. La mayoría pide ir al frente, a primera línea, y acaban en la batalla de Brunete, mientras los “señoritos” del pueblo se quedan en Tenerife en labores de “saca”, vigilando las cárceles de Fiffes o dando “paseos” a sus vecinos 17 de los cuales, incluidos los condenados a muerte, y otros como el maestro Enrique Biscarria, que no figuraba en la causa, fueron ejecutados o desaparecieron.
AL INICIARSE LA GUERRA CIVIL, 17 AFILIADOS AL SINDICATO OBRERO SE HACEN FALANGISTAS. A ALGUNOS DE ELLOS SE ATRIBUYEN LOS “PASEOS” DE SUS COMPAÑEROS
Los sucesos de Hermigua constituyeron, no obstante, un elemento de referencia de las izquierdas para organizar la huelga general de octubre de 1934, especialmente en Asturias, Vizcaya y Cataluña con la que las izquierdas pretendían el asalto al “palacio de invierno”.
Entre tanto, mientras los condenados del municipio seguían encarcelados, en Moscú se celebraba entre julio y agosto de 1935 el VII Congreso de la Internacional Comunista que iba a cambiar la historia de España, de Canarias y de los propios presos. Allí los principales líderes comunistas, entre ellos los españoles Dolores Ibarruri, José Díaz y Vicente Uribe, escuchan por primera vez de los labios del secretario general de la Komintern, el búlgaro Jorge Dimitrov, que el “comunismo ha fracasado en toda Europa” y que la única posibilidad del triunfo del proletariado sobre la burguesía radica en admitir el sistema democrático de los países occidentales, infiltrarse en su estructura de poder como una especie de caballo de Troya y dinamitarlos desde dentro.
AL INICIO DE LA CONTIENDA, 17 PERSONAS, INCLUIDOS DOS DE LOS ABOGADOS, UNO DE ELLOS DIPUTADO, SON “PASEADOS” O “DESAPARECEN”. OTRO PARLAMENTARIO, EMILIANO DÍAZ CASTRO, SALVÓ LA VIDA POR LOS PELOS
La nueva estrategia de Moscú, que se sigue con ilusión en la cárcel, establece la unificación de los partidos comunistas y socialistas, de sus juventudes, sindicatos y demás órganos de encuadramiento de masas en Francia y España para concurrir a las elecciones generales en un Frente Popular.
Los comicios se celebran el 14 de febrero de 1936 y aunque haya que esperar al 4 de marzo (a una especie de segunda vuelta) para conocer los resultados, la entrega del poder a las izquierdas por Manuel Portela Valladares antes de conocerse el escrutinio definitivo, llenó de júbilo y satisfacción a los presos de Hermigua, encarcelados desde marzo de 1933.
Un rayo de esperanza se oteaba en el horizonte. Tras la represión sufrida por la Federación Obrera por los gobiernos de derechas en el segundo bienio, ahora, con el Frente Popular, las cosas podían cambiar. Por fin, las largas jornadas de lucha para pedir la amnistía para los reclusos de Hermigua iban a dar sus frutos.
Entre otras cosas, porque en la candidatura que alcanza el triunfo en Tenerife, se encuentran dos de los letrados que más interés han puesto en defender la inocencia de los presos gomeros, el diputado del Puerto de la Cruz Luis Rodríguez de la Sierra Figueroa, presidente del Frente Popular tinerfeño, y el socialista Emiliano Díaz Castro entre otros.
Tras reunirse en Madrid con Manuel Azaña, futuro presidente de la República, y con Indalecio Prieto los presos salen en libertad y regresan amnistiados a su pueblo, donde reciben el homenaje de los suyos, y vuelven a abrazar a sus familiares y a reanudar su vida como si nada hubiera pasado.
La felicidad les duró muy poco. En la madrugada del 14 de julio el capitán de la Guardia Civil, Fernando Condés, fue a visitar a Juan-Simeón Vidarte, uno de los defensores de los presos de Hermigua, y a Indalecio Prieto (por este orden) y les comunicó que él y otros habían secuestrado al diputado José Calvo Sotelo se les había ido la mano y lo acababan de asesinar.
Cuatro días más tarde, al producirse el golpe de Estado del 18 de julio de 1936, las fuerzas de derechas de la villa, con el cabo José Garrote de Pedro al frente, se hacen con el control absoluto del municipio. Horas después, los protagonistas de los sucesos de marzo de 1933 son detenidos, encarcelados y torturados por los falangistas. Sus mujeres e hijos, obligados a tomar aceite de ricino y a barrer el pueblo con las cabezas rapadas al cero.
Solo uno de los dirigentes de la Federación Obrera de la Gomera, el comunista Guillermo Ascanio Moreno, de Vallehermoso, ingeniero formado en Berlín, logra salvar la vida y se traslada a Madrid donde en 1936 organiza el Batallón de Canarios Voluntarios para la defensa de la capital. De allí pasa a mandar la VIII División del Ejército del Centro. Hasta el 5 de marzo de 1939 en que el coronel Segismundo Casado da un golpe de Estado y rinde la capital de España al general Franco. Entonces, Ascanio se subleva contra sus mandos y, al frente del II Cuerpo de Ejército, se dirige al norte de Madrid para intentar salvar a la Republica. Detenido, sería fusilado el 4 de julio de 1941. Su caso es equiparable al del tinerfeño del bando republicano, Juan Perea Capulino, que de soldado raso acabó de general y terminó mandando el XXI Cuerpo de Ejército en la Batalla del Ebro y finalmente todo el Ejército del Este.
El resto de los protagonistas de los sucesos de la villa de Hermigua, tras sufrir todo tipo de vejaciones y humillaciones son trasladados en barco desde San Sebastián de la Gomera hasta el puerto de Santa Cruz de Tenerife para ser puestos a disposición de la nuevas autoridades judiciales y encarcelados en la prisión de Fiffes. Solo unos pocos llegaron. La mayoría fueron arrojados al mar con las manos atadas a la espalda y una piedra al cuello, en un acto de crueldad y salvajismo inenarrables.
Se cumplía así, aterradoramente, las premonitorias frases de Manuel Portela Valladares “reciben ustedes el poder con el tigre en la puerta” y de Indalecio Prieto publicadas en El Liberal de Bilbao el 15 de julio de 1918, tras el entierro en el cementerio del Este de Madrid del teniente Castillo y de José Calvo Sotelo, uno recibiendo “honores” militares de la Guardia de Asalto y el otro de la Guardia Civil, reflejo vivo de las dos españas.
“Si la reacción sueña con un golpe incruento, como en 1923, se equivoca (…) Esta será una batalla a muerte. Cada uno de los bandos sabe que el adversario, si triunfa, no le dará cuartel”.
En Hermigua, tristemente en Hermigua, sus presagios se cumplieron con creces. Con un importante matiz. Aunque el municipio no fue declarado nunca zona de guerra – si lo fue por unos días el cercano de Vallehermoso-- las víctimas fueron en su mayoría sus propios correligionarios. Con otro añadido. Los verdugos, en muchos casos, los amigos de la infancia, del colegio e incluso los compañeros de sindicato, como ocurrió en otras partes de España, entre ellas Badajoz, Málaga, Bilbao o Santander.
De ahí que los cadáveres jamás hayan sido encontrados. Por lo que en este caso la consabida frase latina Sit tibi terra levis habría que cambiarla por esta otra Sit tibi mare levis aunque tal vez a muchos lectores les parezca una monstruosa herejía. Arrojar a decenas de hombres al agua con una piedra al cuello no es una muerte digna sino un acto de crueldad innecesario. Incluso para sus verdugos, de haberse producido la invasión de España por los aliados tras la II Guerra Mundial.
 Los sucesos de Hermigua tuvieron trascendencia nacional. En la primera foto puede verse a los nueve abogados del caso, presididos por  Luis Jiménez Azúa, padre constitución republicana y uno de los mejores juristas españoles de todos los tiempos; Juan-Simeón Vidarte , diputado Badajoz y miembro ejecutiva PSOE. Fue secretario del Congreso de los Diputados en primera legislatura y (3) el diputado tinerfeño Emiliano Díaz Castro. Éste fue encarcelado por incitar a la violencia en Hermigua y se le abrió causa separada del resto de los presos dos veces. Resultó absuelto. Iba en barco a Madrid el 18 de julio de 1936 junto con otro de los letrados, el diputado por el Puerto de la Cruz Luis Rodríguez de la Sierra Figueroa (asesinado). Al enterarse de los sucesos Luis Rodríguez Figueroa se baja del vapor en Cádiz y es detenido. Lo traen a Tenerife y lo matan. Emiliano Díaz Castro continúa rumbo a Barcelona. Desciende allí y gracias a eso salva la vida. La segunda foto corresponde a un plano de Luis Rodríguez de la Sierra Figueroa. En la tercera aparece Guillermo Ascanio Moreno, de Vallehermoso, fusilado en 1941 tras mandar un cuerpo de Ejercito en Madrid. La cuarta es un viejo retrato del pescante de Hermigua. La quinta, refleja el lugar aproximado donde ocurrieron los sucesos.
 Las Cortes de Cádiz de 1812 en su artículo 10 establecen el alcance del territorio nacional pero no entran en detalles acerca de su estructura por municipios, provincias o regiones. En 1822 se promulga una División Territorial de España de Fernando VII y en 1833 la Ley de Plantas de Javier de Burgos.
 El 31 de marzo de 1933 lo aseguraba así el diario ABC
 José Ramón Fernández Díaz, Antonio Lara Zárate, Enrique Izquierdo Jiménez, Rafael Rubio Carrión, Vidal Gil Tirado, Juan C. González Quesada, Rufino Blanco Fombona, Rafael de Pina Milán, Enrique Malboysson Ponce, José Nofre Jesús, Tomás Salgado Pérez, Enrique Martínez Ruiz-Delgado y Manuel Vázquez Moro. Algunos de ellos ostentaron el cargo horas o días.
 Por un supuesto delito de “incitar a la violencia” en Hermigua fue encarcelado el 4 de abril de 1933 y puesto en libertad por falta de pruebas el 20 de mayo de ese año.
[6] Diario de Sesiones del Congreso. Los sucesos de Casas Viejas provocaron la caída del gobierno republicano-socialista de Azaña, al perder apoyos por la derecha y la izquierda.
 Si por una catástrofe atómica se perdieran todos los escritos sobre Derecho Penal pero se salvase el Tratado de Jiménez de Asúa, no se habría perdido nada. (Nelson Hungría)
 Francisco Franco embarcó en Cádiz el 9 de marzo de 1936 con destino a Tenerife. Poco antes el gobierno del Frente Popular le había nombrado nuevo comandante militar de Canarias para impedir el inminente golpe de Estado.
 Hasta el cuñado de Franco, Ramón Serrano Suñer, censuraba sus juicios sumarísimos seguidos de ejecuciones masivas por lo que, tras la guerra, fue “desterrado” a Las Palmas.
 El condenado a 20 años de reclusión mayor fue Domingo Medina Santos, que había resultado herido grave en el tiroteo.
 En el texto figuran cuatro personas apellidadas Ascanio, dos de Hermigua, Fernando y Pablo Ascanio Armas, y dos de Vallehermoso, Juan Pedro Ascanio García y Guillermo Ascanio Moreno. Todos ellos pertenecían a familias acomodadas de las islas. La familia de Ascanio Moreno era la propietaria, por ejemplo, de los terrenos donde se asienta la refinería Cepsa de Santa Cruz de Tenerife.
 El 5 de marzo de 1937, un total de 56 vecinos de Hermigua se habían unido a la Falange y al Movimiento Nacional, según acta del jefe local de Falange, Antonio Fagundo Fragoso. “Todos son personas de mi más absoluta confianza, los cuales al poco de iniciarse el Movimiento Nacional, vieron la salvación de España y no dudaron un solo momento en ofrecerse voluntarios para servirla”, afirma Fagundo. La mayoría de ellos acabarían en el frente de Brunete (6 al 25 de julio de 1937). Veintitrés de ellos, afiliados a Falange, no salieron de Tenerife. Otro dato curioso, 18 habían pertenecido a UGT.
 Voluntarios de derechas en la Guerra Civil por Hermigua: Alonso Trujillo Mora, José Mendoza Trujillo, Luis Trujillo Fagundo, Raúl Méndez Aguilar, Norberto y Domingo Méndez Suárez, Ángel Bencomo León, Nicolás Bencomo Rodríguez, Francisco Santamaría Villena, Saturnino Trujillo Trujillo, Agustín Brito Nieblas, Antonio y Sebastián Bencomo Bento, Santiago Méndez Pérez, José Aguiar Rodríguez, Manuel Méndez Méndez, Francisco Bencomo Mendoza, Manuel Trujillo Fagundo, Juan Méndez Pérez, Vidal Pérez Moreno, Domingo Herrera, Vicente Pérez Méndez, Domingo Trujillo Trujillo, José Barrera Hernández, Antonio Lemus Amaro, Vicente Herrera Clemente, Francisco Medel Amaro, Ramón Plascencia Hernández, Alfonso Méndez Suárez, Rafael Bencomo Rodríguez, Pedro Cubas Darias, Asencio Herrera Trujillo, Manuel Santos Trujillo, Amadeo Izquierdo Izquierdo, Alberto, Virgilio y Miguel Trujillo Fragoso y Antonio Fagundo.
 Ex sindicalistas miembros de UGT y CNT que figuran en un listado de Falange como adheridos al Movimiento Nacional una vez disuelta la Federación Obrera: José Negrín Domínguez, Benjamin Mora Cabrera, Domingo Cabrera Marichal, José Pérez Moreno, Ángel Medina Sánchez, Ramón Brito Medina, Juan Hernández Prieto, José Alzola Pineda, José Arteaga Alzola, Domingo Pineda Herrera, Juan Morales Mendoza, Domingo Herrera Piñero, Manuel Cubas Hernández, José Magdalena Torres, Ramón Correa Herrera, Ramón Pineda Alzola, Manuel Fragoso Fagundo y José Almenara Herrera
 El 29 de octubre de 1934 son clausurados sus locales de la Federación Obrera de Vallehermoso, construidos en terrenos de Guillermo Ascanio. El sindicato, sin embargo, sigue funcionando en el resto de los municipios de la isla.
 Entre ellos los hermanos Fernando y Pablo Ascanio Armas. Las personas ejecutadas por los pistoleros de Falange y otros fueron Leoncio Fagundo Hernández, Francisco Martín Negrín, Avelino Navarro Méndez, Manuel Avelino Perdomo Plasencia, Vicente Valladolid Mesa, José León Piñero, Domingo Rodríguez Henríquez, Juan Martín Hernández, Antonio Martín Hernández, Antonio Hernández García, Manuel Casanova Medina, Jesús Chávez, Tomás Brito Méndez, Enrique Bizcaría, Antonia Pineda Prieto y su hijo recién nacido y Fernando y Pablo Ascanio Armas. Tal vez habría que añadir al alcalde de Santa Cruz y a un diputado por el Puerto de la Cruz, ya citados, defensores de los acusados y de otros casos parecidos.

sábado, 3 de mayo de 2014

¿Socialismo o Liberalismo.?

Liberalismo.

El liberalismo político comienza con la lucha de la burguesía contra el poder absolutista de la nobleza, esta lucha se dio en el período de transición que va del feudalismo a la primera etapa del capitalismo burgués. El liberalismo es una ideología política que, desde un principio, abogó por la igualdad formal frente al poder jerárquico y hereditario. Su bandera de lucha fue la de la igualdad de oportunidades para todos, de tal suerte que las riquezas se incrementasen con base en la libre circulación de capital. Gracias al liberalismo, la sociedad civil ya no estaría mas regulada por el |statu quo sino por contratos que facilitaran las libre circulación de mercancías y de propiedades, pues fundamentaba su acción en la posibilidad de construir una sociedad libre en donde la sociedad fuera el resultado de la construcción de individuos libres que se relacionaran entre sí por sus propias capacidades y por lo que habían adquirido con dichas capacidades; estas relaciones sociales deberían estar guiadas por el intercambio entre propietarios y la política seria el mejor medio para mantener la protección a la propiedad y mantener el orden en las relaciones de cambio. Es así como en el siglo XVI se acaba con la autoridad eclesiástica en lo que a la protección y control de la economía se refiere, haciendo que el Estado reemplazase a la Iglesia como vigilante del bienestar económico de la sociedad. El liberalismo es una ideología que se establece de acuerdo con el supuesto del derecho natural en el cual los hombres nacen libres e iguales y deben permanecer a lo largo de su vida de esta manera. La igualdad se entiende de manera formal; es decir, ante el Estado, todos los hombres son iguales, así esto no quiera decir que como personas individuales lo sean; la igualdad se establece ante la ley y ayuda a facilitar el desarrollo de la personalidad y de la propiedad, lo que hace que el Estado tenga limites en su capacidad de intervención de dichas libertades. El liberalismo político expresó claramente, en todas las constituciones que se proclamaron en su nombre durante los siglos XVII, XVIII, XIX y XX, que todo lo que no esta expresamente prohibido esta tácitamente permitido; es por esto que, en la mayoría de los países en los cuales el liberalismo político esta vigente, hay un poder ejecutivo, legislativo y judicial pues tienen que existir controles que impidan que la anarquía o el despotismo imperen al interior de un estado.

Socialismo y progresismo. 

Socialismo es un sistema economico en el que los medios de produccion, es decir, el capital, es de propiedad social, y esta propiedad social es administrada de manera democratica. Por ejemplo, en el socialismo un medio de produccion como por ejemplo una fabrica, es propiedad de los ciudadanos del pais. Esto quiere decir que los salarios de los trabajadores y los precios de los productos de la fabrica son decididos de manera democratica por los habitantes del pais, y las ganancias de la frabrica, de existir, son administradas tambien de manera democratica. Se diferencia del comunismo ya que en el comunismo no hay propiedad privada ni de los medios de produccion ni de los bienes de consumo. En el socialismo los bienes de consumo son de propiedad privada pero no los medios de produccion. Si por ejemplo tu tienes un casa, o un coche o una tierra, y la usas para tu consumo propio, para vivir en tu casa, para manejar tu coche, para cultivar tu tierra, no hay problema con el socialismo. En cambio si alquilas tu casa, si alquilas tu coche, o si contratas campesinos para que trabajen tu tierra, entonces alli la sociedad interviene y los precios del alquiler, los salarios de los campesinos, y la escogencia de los empleados no dependen de ti sino de la sociedad en su conjunto.

PROGRESISMO

"progresismo" en general la tendencia política que tiene como finalidad la modificación paulatina y continua del estado de las cosas para tender hacia un mejor estado. Es decir, de hacer posible un "progreso" en la sociedad (una mejora de las condiciones humanas a lo largo de la historia). Es un término que proviene de la ilustración y en especial del socialismo, y se aplica sobre todo a la socialdemocracia, la parte del socialismo que intenta construir el ideal socialista mediante reformas desde dentro del sistema democrático. Se oponía dentro del socialismo al comunismo, que pretendía construir el estado ideal mediante la revolución. Aunque es un término originariamente político, es aplicable independientemente de su origen a cualquier disciplina sobre la cual se pretenda establecer un progreso, una mejora continua a lo largo de la historia que haga las cosas mejores y más acordes a determinado fin moral. En el caso del cristianismo, los progresistas son los que intentan modificar la práctica del cristianismo para hacerla más acorde a los nuevos tiempos, y acercar la realidad al ideal cristiano. Por ejemplo pueden ser progresistas los que defienden el matrimonio de sacerdotes, el sacerdocio femenino, una menor rigidez en ciertos temas que puedan parecer arcaicos, etc. Desde este punto de vista ciertas funciones y formas en el cristianismo no se deducen del mensaje de Cristo sino que responden a condicionantes históricos que han de poderse ir superando. Frente al progresismo está el conservadurismo, que considera que las normas morales y las prácticas correctas son eternas e inmutables, y que no hay nada que cambiar al ir cambiando la sociedad, ni tender a ningún fin histórico que no sea la aplicación de las normas ya establecidas (es decir, es contrario a todo relativismo moral, pues considera que todo debe deducirse de principios morales rígidos e inequívocos, y no de determinados condicionanes históricos, por ejemplo). La dualidad progresismo/conservadurismo puede aplicarse en todo, en política, en religión, en economía... Dado que es el evolucionar desde una situacion o defender los criterios aceptados en determinado momento, el conservadurismo puede ser muy distinto en un momento y en otro. En el siglo XVIII ser conservador era ser absolutista, porque era lo que estaba vigente entonces. La democracia y el liberalismo eran un sueño de los progresistas de entonces. Hoy ser conservador es ser demócrata-liberal, porque es el sistema vigente en este momento, y considerar que ese sistema no tiene ya nada en qué mejorarse. En economía según vengamos de un ciclo más liberal lo conservador es ser más liberal. Y si venimos de un ciclo regulado, lo conservador es mantener esa regulación

Grandes guerreros

La Primera Batalla de Acentejo, conocida también como La Matanza de Acentejo (aunque se debería llamar la Victoria de Acentejo)  , fue una batalla que se produjo durante laconquista de la isla de Tenerife, en el Barranco de Acentejo en el año 1494. aunque su fecha no puede atribuirse con exactitud, se estima que pudo haber ocurrido en mayo. Esta batalla da lugar al nombre del municipio homónimo en el norte de Tenerife, el cual, a su entrada, tiene un mural conmemorativo de este episodio. Es considerada como uno de los episodios más importantes de la Historia de Canarias, especialmente, por ser la principal derrota del ejército castellanodurante la Conquista de Canarias en el siglo XV.

Contexto histórico.

Tras la conquista de la isla de La Palma en1493, todas las islas del archipiélago quedaron bajo mando castellano, a excepción de la isla de Tenerife, que seguía controlada por los guanches. Las tropas castellanas se internaron en Tenerife para poder tener el control de todas las islas, pero se encontraron con una resistencia mayor de la esperada. La contienda enfrentó, por una parte, a los originales la isla de Tenerife, capitaneados por el Mencey de Taoro, Bencomo, asistido por su hermano Chimenchia, y, por otra parte, al ejército castellano, en el cual también se integraron originales de la propia isla (Menceyato de Güímar) como de otras (Lanzarote, Fuerteventura y Gran Canaria), capitaneados por Alonso Fernández de Lugo.

Desarrollo de la batalla.

El ejército castellano se adentró desde el campamento en el territorio de Taoro, se apoderó de animales que pastaban por la zona y, confiándose al no encontrar presencia de los guanches, emprendió el camino de regreso. Por otra parte, el ejército aborigen los vigilaba y seguía por el monte para esperar la oportunidad de tenderles una emboscada, lo que se produjo en el barranco de Acentejo. Éste era un lugar de monte, con una cuesta hacia arriba con presencia de matorrales y arbustos, presentando una desventaja táctica a los jinetes castellanos, y, al mismo tiempo, una ventaja a los antiguos pobladores de Tenerife, ya que eran oriundos de esta zona.El desenlace de la batalla se saldo con una victoria de los pobladores tinerfeños, utilizando como armas principalmente las pedradas y los bastonazos, frente a un ejército castellano tecnológicamente superior, obligando a los soldados castellanos supervivientes a retirarse a su campamento en Añaza (actualmente enSanta Cruz de Tenerife). Se dice que el pueblo de La Esperanza tiene ese nombre debido a la esperanza de salvación de los castellanos tras la huida de la batalla, al divisar desde esa zona montañosa el campamento en la costa.El propio Alonso Fernández de Lugo salió malherido, pero pudo salvar su vida gracias a la ayuda de Pedro Benítez el Tuerto.

Historia del héroe Mananidra.

En una relación anónima datada en los siglos XVII ó XVIII aparece recogida una historia que narra otro suceso acaecido tras la Primera Batalla de Acentejo: un grupo de aborígenes de Gran Canaria que lucharon junto a las castellanos se vieron obligados a refugiarse en una peña dentro del mar, a la que llegaron a nado, para huir de sus perseguidoresguanches. Durante el pequeño trayecto a nado varios hombres fueron atacados por un tiburón, que mató a algunos de ellos. Tras dos días de espera en dicha roca su capitán, llamado Mananidra, decidió tirarse al mar con un cuchillo como arma con el fin de acabar con el tiburón y permitir el regreso a tierra de sus compañeros. Tras protegerse los brazos con una capa y unos pellejos enrollados se lanzó al mar y cuando el tiburón le atacó le hirió en el vientre varias veces hasta matarlo.