domingo, 5 de diciembre de 2021

Bifurcación en la vida

Los cuentos, siempre nos engañaron.

Hay que decir que los cuentos de final feliz, fueron todos mentiras, aunque en su desarrollo siempre se dejó circunstancias, destellos, habilidades que el transcurrir del tiempo, si se sucedieron.
Una moneda al aire, una bifurcación de caminos, tanto detalles de nimiedad, pero detalles, no determinantes para el final del cuento, pero si para situaciones de la vida.

Y si, también normalmente cuando aprendes te equivocas. Te equivocas siempre, para bien....lo aprendí tan rápido, el más mayor pero más inmaduro.
Y los dos caminos era opuestos, cómo la noche y el día, como la luna y el sol.

Y yo, ese protagonista sin querer en esa edad, elegí la lealtad a quién de primeras me dijo, que jamás se llegaría a pasar de un límite antes pactado. Acepté.
Y es que el corazón, siempre alberga esperanza.
La honestidad, fue su mejor virtud, no engaño a nadie y ahí fue fiel a sus principios.
Mantuvimos la amistad hasta el último día de su vida.
Recuerdo qué, en una conversación me dijo: hubieras elegido el otro camino y a lo mejor por diferentes motivos y circunstancias hubieras logrado ser feliz. Aunque cómo te demostré, no es una señal de no amor, aunque sea amor hacía uno mismo y se llama amor propio, y si, se determina una decisión, hasta las últimas consecuencias. Respondí ; en los designios del corazón, difícilmente manda la razón.
Pero me enseñaste que la lealtad, no se anda mendigando, quien quiere estar, está y si no estás, más gente hay en el camino. La decencia contigo misma, no la vi en nadie más.
Fría, calculadora, dura con palabras cortantes, nadie te va negar tus sombras, pero tus luces prevaleció tu filosofía hedonista, te hizo ser genuina. Por lo tanto, viviste para disfrutar de los placeres, intentando evitar el dolor. Y así fue. 

Y el lado, opuesto ese otro lado, que en aquel momento, ni le di, ni reparé, ni esperé por el simple hecho de la seguridad y es que dos años y medio de ventaja en aquel momento era mucha ventaja, pensaba. La ingenuidad y la estupidez van a la par. Yo tenía ambas virtudes. Y la seguridad, mata. Los vasos son recipientes de capacidad y se llenan. La paciencia tenía un límite, el cual yo había sobrepasado, más de lo que alguien, normal, que no te quisiera no lo hubiera aguantado.
Muchos años después, las circunstancias de la vida, me pusieron a mí en la misma tesitura. Aguante y aguante hasta que un día de un mes de enero dije a una persona determinada, hasta aquí llegué.
Y fue en ese momento, lo que había pasado, hacía tantas vueltas al sol, cómo si en una cinta de transporte, me llevara a tener, las mismas sensaciones, las mismas amarguras, que posiblemente, sentiste tú.
Te busque, llame por amigos y amigas en común que teníamos, debía darte una disculpa, pedirte perdón, me sentía muy miserable.
Recuerdo que cenamos, con la luna iluminando, toda la caldera.
No tiene sentido, pedirme disculpas ahora, me comentaste, pero oye si reconoces tu error, hoy después de casi diecisiete o dieciocho años.....bien por ti, has evolucionado.
¡ Lo mío ! Te tengo que dar las gracias. Es parte 
de la experiencia humana sentir dolor 
no tengas miedo 
a abrirte a él, fue aprendizaje. No te voy negar  que hace diecisiete o dieciocho años se me hizo una cicatriz, pero hoy la miro con ternura, esbozo una sonrisa.
Pase en estos años cosas, más graves, pero también me demostró que jugaste con mis sentimientos, con mi ilusión, con cosas sagradas, que te puedo y te considero amigo, pero tú lealtad quedó muy entredicho. Cómo pareja no me hubiera echado la manta a la cabeza. Mostrando tus cartas tan rápidamente, hizo qué mi corazón se retractarse de la decisión. 
Te dije....que la parte más bonita de la vida, es de los catorce a los veinticinco o treinta, después ya empiezas a tener una vida casi mecánica, casi programada y no hay tiempo para experimentar sensaciones. O muy pocas veces se da el hecho.
Tranquilo que conmigo estás en paz.
Sabes....no te estés martirizando, la vida es cómo viene, como actúas, el responsable es cada cual.
Si me hubieras dicho está disculpa en el momento....quien sabe lo que hubiera pasado, ni tú... ni por supuesto yo.

Y no quiero hacer, leña del árbol caído, pero por lo que me cuentas, nada tiene que ver tu experiencia, con tu amiga la déspota....me llevó muy bien con ella, pero.....una cosa no quita la otra, ni conmigo.
Tú giro, fue casi tornado, ciento ochenta grados, que gente tan rústica. ¿Cariñosos? Cariñoso es mi perro, Tim pero nada inteligente.
Todo lo contrario que nosotras dos, seguramente con orgullo estúpido de banalidad, sin base, sin humildad.
En fin, se cumple en ti y no creas que me alegro, que siembras trigo, pretendiendo recoger habichuelas.
Con la cabeza, baja de la vergüenza, asentir ante tanta verdad y una vez más dándome una lección, sin ningún aspaviento, ningún rencor, nada de odio.

Conteste: sabes, no es hacer la pelota, no es lo mío ( con tu cabeza me decías si) es un inmenso placer haberme cruzado, con las dos en la vida, me enseñaron cosas de vital importancia.
Entrelazados tus dedos con los míos me dijiste, lo mismo te digo.
Me quité una losa aquella noche, una losa de encima muy pesada y estuve hasta tus últimos días de consciencia contigo.

Cuando muere alguien que amas... Duele el alma,duele hasta respirar. Dicen que pasara pero es mentira, nada vuelve a ser igual. 
Aunque la llama, de los buenos momentos, te traen al presente.

La lección que aprendí...aunque por el camino duro. 

Es cordura provechosa ahorrarse disgustos. 
La prudencia evita muchos. De ahí está frase de Baltasar Gracián. 

lunes, 28 de junio de 2021

Hace cincuenta y cinco años



Hace unos días.... 


Mirando la tele pública, la verdad, con la mirada perdida, será que buscando algo de ruido, que logre desalojar las estanterías y buscar, cada vez  más absorto en  mis  recuerdos...
No viene al uso, o quizás sí...una vuelta más a Magek, es cómo si hundiera mis dedos en una tierra negra, llena nutrientes destellos, de esas cincuenta y cinco vueltas a Magek.
Mirando, cómo lío un cigarrillo.....me vienen recuerdos de gente que está y que no está.
Esta vuelta fue algo dura, la verdad, no lo vamos a negar, en vez de desaparecer algun@s que están de simple atrezzo, en esta gran obra de teatro que es la vida, otr@s protagonist@s en el guión de mi vida muy común, se cayeron de la obra.

El guión no lo escribo yo, soy un actor más, en mi obra,  y soy el " prota ".
Quizás en tribales conversaciones, de juventud, me gustaban bastante la decoración de arlequín, blanco y negro, será por esa dualidad que intrínseca lleva todo ser humano, aunque unas veces se acerque más hacia el blanco, otras al negro.
Qué cosas.....que te vengan al presente después de cientos de lunas, después de unas, cuantas vueltas al astro rey.
Lo que sí, me voy dando cuenta que el paso de cada vuelta, se me va agotando la paciencia. No es la paciencia de cumplir objetivos que está muy bien, cuando llevas, pocas vueltas. Es por qué no te la jodan más allá de tus límites, que realmente los marcaste tú, con cada giro, cosas que en otro tiempo eras, o gozaba de permisividad bastante grande, hoy ni un ápice de movimiento, siendo o gozando de una intransigencia absoluta. Lástima no haber usado el pretérito pluscuamperfecto, en algunas ocasiones.


Pero tampoco sería, el tipo imperfecto que soy hoy. De eso se trata, de dar vueltas al astro, con aciertos y errores, sobretodo errores. Los aciertos no tienen méritos, lo errores superados y no superados a estas alturas, ya si jodieron en su momento o dejaron de joder poco importan, sólo aporta experiencia.
Nos preocupa pensar 
cómo será la muerte cuando muchas veces no hemos llegado a conocer la vida.
No soy perfecto, y sé que jamás lo seré, tampoco lo intento, hoy lo veo cómo una simple banalidad. 
Es curioso, cosas que en otro tiempo, personas más antiguas que tú, hacían afirmaciones que a tí, te causaban risa, con los los años y las vicisitudes de la vida, van tomando sentido.
Hay personas que dicen que pedir disculpas no sirve para nada, que es un defecto del ser humano.
En una conversación de esas, que dan la vida un mayor, un libro de historia me dijo, cuando alguien te causé daño: " la persona inteligente se vuelve mas sabia a pesar de las vicisitudes problemas y carencias, pues las personas buenas saben que todo es experiencia de vida, y no guardan por mucho tiempo resentimientos, pues están conscientes que almacenar resentimientos y rencores les causara daños físicos y les envenena el alma, por eso a pesar de todo procuran ser buenas personas." cosa que con la insolencia de la juventud, no llega uno a entender, lo único que quiere es el ajuste, rápido y eficaz.
El tiempo, le dio la razón al titular de está frase.
También me voy acordar de está vuelta cómo, de eso días en rojo o en negro. Más bien lo segundo que lo primero.
Aunque he estado en la línea de tirar la toalla , respiró profundo y me busco en mi silencio es entonces mi...ser me impulsa para continuar, seguir. 
Nunca me rendiré, así llegue de arrastras al final del camino, llegaré. 
He caminado mucho, he caído mucho , pero me he levantado y cada vez con más fuerza que la vez anterior. 
Gracias amada amiga, por tus palabras llenas de amor y sabiduría. Hace tantas vueltas.....
Así es toda la razón, está vida es muy corta y uno no sabe cuándo partiremos de este mundo a disfrutar con tus seres queridos y ser feliz a tu manera.
Y cada persona vive su vida haciendo pensando o creando sus propias realidades y después los resultados que obtienen son los que ellos mismos se han buscado. En muchos casos, buscan culpables en otros, en pocos tienen la valentía de asumir que se equivocaron.
La verdad que me planteo, la próxima vuelta, bajo la sombra de la incertidumbre, como si de alguna obra de algún autor utópico se tratará, al estilo Ray Bradbury, por ejemplo o quizás Philip K. Dick que falleció tres meses antes de que se estrenará Blade Runer una adaptación a su obra, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?.
Y..... Cómo en una distopía 
Nos han hecho creer que necesitamos a alguien que sea nuestro complemento a través de los cuentos, las películas, las leyendas, la educación y todos los medios que nos rodean se nos transmite de manera más o menos explícita esta idea pero, ¿lo creemos de verdad?. 
Yo aposté por un mundo de experiencias, de aprendizajes, de personas completas y rotas por sí mismas que deciden libremente andar partes del camino de su vida junto a otras. Y sí me lleve grandes derrotas, pero también grandes triunfos. Conocí gente que, sirven y otras que no. Gente que dejó borrado su recuerdo y gente de un recuerdo imborrable. 

Y con una ilusión, te levantas, todos los días y la verdad, que con noticias de aquí y de allá de allegados y de no conocidos, de ésta parte del mundo, de tú entorno, de tú círculo pues cada día vas viendo, alguna cara que hace que las gotas de ilusiones que por la mañana eran luz, se tornen en nubes grises, aunque siempre hay un rayo de luz y esperanza. A pesar de todo. 
Decía, Kevin Hancock "Las disculpas no están destinadas a cambiar el pasado, están destinadas a cambiar el futuro"  estoy de acuerdo, es razonable. También me encontré en estas vueltas, a gente culpable sin reconocer su error o errores y sin pedir perdón. 
Pero cómo, escribí antes, de todo me encontré. 
Afrontaremos la vuelta número 56. Pero espero hacer el próximo repaso en veinte o treinta vueltas más. 
Muchas gracias por la paciencia y a ver si logramos el objetivo. De momento, cómo dice un amigo mío, más que amigo un hermano, agradece que cada día ves la luz de Magek. 


lunes, 14 de junio de 2021

Reflexiones de un domingo

Reflexiones de un domingo.

Perdí tantos amados míos, que solo me quedo buscar mi propio ser para no morir de soledad y dolor; pero, cuando me encontré, nací de nuevo y tuve una gran familia en mi interior que necesitaba de mi.

La muerte no existe, es una transición.


¿Que es la vida? ¿Que es la muerte? La diferencia está en un solo peldaño.
Es cierto, todo pasa. Mucho tiempo de dolor y lágrimas que sólo el tiempo lo cura. Sin embargo cuando cierro los ojos están ahí, recordándome que el amor sobrevive a cualquier pena. Dentro de poco días 55 años pasaron ya, desde que nací y los recuerdos de los que no están. Me dejaron en el camino, pero viví experiencias, tropecé, experimenté, pero me enseñaron a crecer y evolucionar como estaba previsto que fuera. Aún no llega mi tiempo, sin embargo mi recuerdo permanece tranquilo, sabiendo que es puro como el primer día que.....empecé adquirir la experiencia de vivir, toda una aventura.


Cuando se marchan el dolor es desgarrador, pero mas tarde te das cuenta, que están en tu corazón, en tu recuerdo y siguen vivos, te dan fuerza y recuerdos de alegría, enseñanzas y amor.
Que duró es cuando se va una persona y sin despedirse nunca dejemos de decirle te quiero a las personas que quieres porque no sabemos cuándo se pueden ir, pregúntate qué le dirías si volverías a ver a esa persona,yo la abrazaría y no me soltaría aunque yo se que todo se debe decir en este plano terrenal  di cuanto quieres a una persona no dejes pasar la oportunidad de amar a tus hermanos de este plano terrenal, si pudiera, una sola vez poder ver a muchos de los que ya, partieron a mi Padre al que siempre le quise y siempre le desee lo mejor. Y a mi Madre, gracias por ser como era y por ser mi Madre. 
La cual escogí, para hacer crecer.
Seria Maravilloso!! 
Un solo instante.. 
Es lo que yo haría aunque solo fuera un solo instante.
Aunque todos esos instantes, buenos y malos se vuelven, de vez en cuando, más bien casi todos los días, a mi presente en mis recuerdos.

jueves, 27 de mayo de 2021

No sabía que hablaba de tí





Quizás sigue uno viendo algo de esperanza, ante tantos años de juegos. Ver un correo y la velocidad de las manos, soltar lo que tienes y esperar algo que al abrirlo, sea un hálito de luz. Pero este viejo iluso, sigue siendo aquel joven, crédulo en que algún momento o por cualquier circunstancia, ya sea por enfermedad o por un accidente, por voluntad y más importante, el amor por tu parte, se volviera hacia mí. Y no digo que no me quieras, no me tienes amor, aunque muchas veces en nuestros encuentros, hagamos el amor, de miradas fijas, con ternura, con complicidad, entrelazando nuestras manos, tantas veces.




Mi subconsciente, niega que no quede ni una ínfima posibilidad, traslada sin remedio al momento presente y olvidando el daño recibido, ya dispuesto a recibirlo otra vez, a llorar, a negar, cuando sabes que la próxima vez volverás, abrir esa puerta. Eres ese maldito, espacio, en blanco ese paréntesis, ese  averno en que irremediablemente vuelvo a caer.

En tu clara, oposición a las redes, sólo mantienes ese betusto correo, para qué más, sueles decir.
Pero abro una y otra vez cada vez que llega, con una sola tanda de palabras, punzantes, dañinas, despreciando mis sensibilidades tu dagas me desarman.
Tambien voy sin ninguna protección, a pecho descubierto porque supongo y espero que tú también tengas tu antagonista.

Sentado, pensativo viendo después de echar unas horas, analizas sonríes, cuando mantienes diferentes, comunicaciones, ya bien sean vía composición escrita, estas me emocionan, estoy en unos días, de esos que la gente te mira y te dirán que estás pa allá, ando con una mueca de ternura en y leves sonrisas a dos por tres. 

Dicen que las coincidencias no existen ni las casualidades y si la causalidad, llevar tantos días recordando a cierta persona, abrir el correo y ahí aparecer un correo simple, frío, distante, sin complicaciones, con un simple como si nos hubiéramos visto ayer y creo que hace ya para un año que nos comunicamos, pero hace tanto tiempo que te acepte como eras que lo primero que me vino fue una tremenda sonrisa, nadie te cambió, ni nadie te va a cambiar y así los que te queremos de verdad queremos que sigas siendo. "  Qué pasó como va la cosa " eres y fuiste muy anacrónica, por decirlo así en el estilo de vida que te quisieron imponer, quizás la palabra es " como te da la gana ". Mi respuesta fue bien, no te pregunté, pues no te voy a dar armas para que me lanzes una apabullante, de preguntas y tanda de reproches, cómo siempre. 

Y cómo ser individual, siempre me diste una lección de vida, quizás a estas alturas estoy en el ocaso de mi vida y los albores de las lecciones de no apego a nadie, ni nada.


Una vez me escribiste esto.

Estaba pasando por un mal momento. Yo siempre quise un motor de cinco velocidades, tu fuiste siempre de cuatro. Y no será  porque no me lo dijiste.

Hay Veces que no valoramos lo que tenemos.

Hay veces que valoramos lo que no nos pertenece..

Hay veces que tenemos mucho y nos importa poco.

Hay veces que tenemos nada y nos gustaría tener mucho.

Hay veces que te dicen "Te Quiero" y no parece importante así como hay veces que dejan de decirlo y te mueres por escucharlo.

Hay veces donde te gustaría decir te quiero y recibir un yo yambién así como hay veces que no decimos lo que sentimos por temor a no ser correspondido.



Pero lo que realmente es Importante saber y de lo que podemos estar seguros siempre es que vale más fracasar por Intentarlo que fracasar por no haber tenido la fuerza para hacerlo!..

Ser feliz es reconocer que vale la pena vivir la vida a pesar de todos los desafíos y obstáculos..

Deja de ser víctima de los problemas y sé dueño de tu propia historia..

Ten madurez para decir; "ME EQUIVOQUE"

Ten la osadía para decir; "PERDÓNAME"

Ten Sensibilidad para expresar; "TE NECESITO"

Hoy precisamente, sé que te referías a una tercera persona, siempre buscando una mejora, para mí.

Desde qué está circunstancia pasó,  siguieron años aprendí que es ahora o no es nunca, no tenemos tiempo para estar a ver, si sube o baja, la vida más bien el tiempo, no es la bolsa de valores financieros que cinco días o meses te pueden dar buenos resultados. La vida ya, ahora es sí o es no. El tiempo es el valor inmaterial que no damos y no sabemos gestionar y agradecer a quién nos lo brinda.

Y si su luz, su brillo en su mirada en aquellos tiempos, era limpio. Transparente puro. Lo sentí más de una vez en la vida. 

De verdad que sólo, conservó una o dos fotos tuyas, pero me arrepiento mil veces de que todo pasó, quizás porque no eras de mi cuerda y ella sí. 



Aún recuerdo una noche una fiesta en un barrio de un municipio de la Palma, nos cogía de camino, llevabas el coche tú y paramos, en Mayo aproximadamente, yo con veinte años y tú con dieciocho recién cumplidos. Paramos tomamos una cerveza, y curiosamente, había una pareja allí, el alegando y ella, cómo tú dijiste estaba de " esguince ", me reí. 

Ella cuando nosotros pasamos al Sol y Sombra coñac con anís, me partió para arriba, tú a pesar de ser más baja que ella, le plantaste el machango, le dijiste. " Vamos a ver ¿ Que sabes tú la relación que tengo con el pibe ? ¡ Eh ! Te reviento la mamona. Te calmé, luego el marido le llamó la atención y no se lo que sucedió, tuve que sacarte de allí, porque te la comías viva.

Fuimos a otra fiesta, paralela al otro lado Isla.

Otra fiesta, que es en misma fecha y nos encontramos con los chicos. 

Ella siempre fue muy observadora, había notado que estabas enamorada hasta el último poro de tú piel. 

Y yo, obcecado con ella y a pesar de que esa noche terminamos, juntos. Tú te entregaste y yo .... pués un miserable.

viernes, 23 de abril de 2021

Las incógnitas

En una pregunta trivial, se pueden dar muchas contestaciones, de muchos niveles y tipos.
La pregunta es la siguiente.
"Si alguien te regalara una caja con todo lo que has perdido en la vida, ¿qué sería lo primero que buscarías?"
Yo respondí antes las miles de respuestas " 
Mi inocencia perdida desdé niño, adolescencia incluida hasta ser hombre. Viví los más bellos momentos que una persona puede tener."
Pero al fin y al cabo en está vida todo es puro aprendizaje. ¿ Se imaginan volver atrás con la experiencia adquirida ? Sería un mundo, al menos de " cuchillos en la boca "
¿ Corregir errores ? Tampoco sin ellos no seríamos lo que somos hoy y lo mismo sucede con los " casi más" acierto o los " supuestamente me hubiera cambiado la vida". Es impredecible.
Pero...¿ Por qué? Porque esas experiencias no las vivimos. Lo cual, no sabríamos el resultado.
Tantas veces las cosas no salen como quisiéramos pero entonces debemos recordar que todo es perfecto como es, más allá de nuestro entendimiento y agradecer.
Es cierto que con el transcurso del tiempo,
las heridas sanan, pero uno ya no es el mismo.
Un día pensé....

Por más vida... Con más personajes. Con más capítulos. Con más temporadas. Con más actuaciones especiales. Con más música original.
"El protagonista y el que está en la dirección general siempre aparecerá y será mi nombre."

viernes, 16 de abril de 2021

Un día será


Sucede, a veces, que la vida te da un susto y te fuerza a parar, a marcar un punto y aparte y guardar silencio antes del próximo párrafo. No hablo de grandes tragedias. Es suficiente con un sobresalto que te obligue a salir del camino y descansar un momento en el arcén.


Nos hemos creído que el tiempo da para viajar, celebrar, trabajar, vivirlo todo. Pero, después de un susto, haces repaso y descubres que lo que te hace sonreír, lo que echas en falta, siempre ha estado ahí. Placeres simples, cercanos que, por eso mismo, menospreciamos.

Después de un susto solemos ordenar nuestras prioridades. Aplazas algunos sueños inabordables, rebuscas en el fondo del cajón y encuentras anhelos cotidianos. Alegrías básicas que soñabas antes de que te crecieran las ambiciones.


No es cierto que no tengamos tiempo para charlar con un amigo, pasear o perseguir la belleza en un texto, una canción o una puesta de sol. Ocurre que el tiempo está contado y los prejuicios, la responsabilidad y otros imperativos deciden que lo ocupemos en otros asuntos.


Después de un susto, nos cargamos de buenos propósitos. Promesas de contrición. Y cuando se disipa la angustia vamos recuperando, poco a poco, eso que mal llamamos normalidad. Con la mejoría llega el olvido. Superamos lo ocurrido como un mal sueño y nos reincorporamos al camino, al laberinto, a continuar con lo que estábamos.

Un susto es una suerte si lo tomas como un aviso. De que una vida da para poco. De que nunca es tarde para aprender a gastar el tiempo.

domingo, 4 de abril de 2021

Pequeños detalles, entre recuerdos.

No podrán cerrar el mar abierto, su sonido melifluo, de su llegada, a la orilla en un día tranquilo, en onomatopeyas, de clip,clap. 
Sonidos que no le ponemos importancia, en la vorágine de la vida, pero es inefable, que sólo lo siente el que lo percibió, lo sintió y se lo hicieron prestar atención.
Y se convierte en una serendipia, que tenías, allí guardado, allá atrás y la limerencia, como una espiral te hace llegar aquel preciso, momento. 
Ves el arrebol, de aquellas tardes que se mezclan con iridiscencia de tu corazón, joven de poco uso, dónde todo es bueno.
Quieres que ese momento sea inmarcesible, te ves con tu elocuencia por doquier, fluyendo dando respuestas, las tuyas al menos, con una fe y contundencia de que nada puede ser mejor, todo lo que quieres está allí.
Pero te das cuenta con el paso del tiempo, que aquellas ilusiones, aquellas esperanzas son un tiempo efímero.
La vida está puñetera vida es muy dura.
Sueños de inocencia que llenaban la vida de simples, detalles.

martes, 5 de enero de 2021

Mi última carta

Mi última carta

Hoy ya me puedo despedir de ti. Hasta pronto. 

Desde que anunciaron tu puta enfermedad, mis horas de inquietud se multiplicaron. Sabía el desenlace de antemano, por mucho que en tus correos juraras que todo iba de maravilla. Empiezo estas letras contigo aún con vida, esperando como un buen paciente que rebasar el acontecimiento sea un logro, todo un éxito. Nadie te va a negar que tu modo lúdico de tomar la vida superó el objetivo con honores. Quizás este tránsito sea más rápido e inocuo para ti. Siempre respeté tus decisiones. Fuiste la persona con más putos cojones que jamás me topé. Evidentemente, fuimos polos opuestos.
Esta será la única misiva que no verás físicamente. Ya sé lo que dirías si estuvieras viva: tú y tus mierdas de la otra vida. Ni tú ni yo fuimos creyentes en divinidades, pero tu aspecto era más de darwinismo y el mío tan fantástico, serían tus palabras. Recuerdo tus clases de economía y tus burlas sobre alguna pánfila con foto del Che que se había leído el manifiesto comunista. Todo un logro, decías. Anda, guapa, cuando entiendas El Capital vienes y hablamos. Una sociedad enferma e inculta, sin programas específicos para cada estudiante. Pero, como cada una de tus respuestas irreverentes y aplastantes, muchas veces reía por no llorar.
Qué decir de los presos sentimentales. Me recuerdas a alguien que, en una escala de Richter, podía poner sus sentimientos al borde del Big One en una semana, y otras semanas pasar sin una incidencia extraordinaria. De ahí salió mi expresión: yo no voy a estar chupando banquillo para saber si voy a debutar o no. Muchas pelis, mucha lectura, formas antagónicas de pensar y maneras particulares de sentir. Se me pasan tantos momentos, amaneceres y circunstancias como buenos colegas. Fuimos colegas adelantados a nuestro tiempo. Un momento épico fue la fiesta de San Antonio del Monte. Fui de competición de discoteca a una fiesta ganadera a la que nunca había ido. Pasé dos días de espectáculo. Mi ropa no volvió a su estado original, no llevaba calcetines y traje unas medias de tierra. Otra amanecida de nublado recorrido desnudos en la playa de las Monjas. Un disparate tras otro.
Hoy ya te fuiste de este mundo. De nada sirvió el materialismo, de nada sirvió vivir más cómodamente. Al fin y al cabo terminamos en un hasta pronto. Si son mis creencias, mantengo las tesis científicas del chiflado Duncan MacDougall. Ya ves, un híbrido de Darwin y su teoría de la evolución. Le salió un médico rana. Se me pone todo muy cuesta arriba. Yo esperaba ser uno de los primeros en irme. Tengo mala suerte hasta para ello. Como decía Sting, déjame mirar junto al fuego y recordar mis días.
Alguien me dijo que todo es tan loco. Fueron cuatro o cinco años de fines de semana absolutamente disparatados y otras veces, para nuestra edad, absolutamente coherentes. La vida es un eterno aprendizaje, me dijiste un día. Somos eternos aprendices. Conservo en mi memoria la primera vez que te escribí dos letras y un capullo de rosa blanca que tanto te gustaba. Toda una declaración de amor de la que salieron las palabras: buena declaración de intenciones. Cuando entraste en mi vida me quitaste el aliento, porque tu amor encontró su camino a mi corazón. Pero mi énfasis en lo que yo quería y lo que en realidad era tenía una distancia de años luz.
No es recriminar, sino analizar. Me preguntaste un día qué hubiera pedido a la vida. Pues ganas. Ganas de enamorarme, de conocer a esa persona que simplemente llegue y me haga sentir que todo tuvo sentido. De añorar su olor, de estremecerme al sentir su aliento. Adoraría esas conversaciones en la noche, cuando mueres de sueño y aun así sonríes a lo tonto. Sería inmensamente feliz con esos paseos insignificantes que se vuelven inolvidables. Quiero estar ahí cuando se sienta perdida, cuando crea que no tenga a nadie. Quiero celebrar todos nuestros triunfos, discutir y luego hacernos el amor como si fuese la primera vez. Quiero envejecer a su lado. Quiero que llegue. Frunciste el ceño y respondiste: iluso, sabes que esto es irrealidad, siempre fuiste un pánfilo. Junto con estupidez, creo que eran tus dos palabras preferidas. No me equivoqué cuando te dije que el amor es para los poetas. Te quise, te quiero y te querré como eres. Aún dudas. Is this love?
Recuerdo el día que me diste la traducción literal de Days Are Numbers de The Alan Parsons Project. El viajero siempre está dejando el pueblo, nunca tiene tiempo para volver. Así me la mandaste el día que te lo recordé. Siempre fuiste muy buena para el inglés, de notas altas. Te recuerdo con un pico y ese vinilo, viendo una puesta de sol rojiza. Tus ojos brillantes me hacían albergar un hálito de esperanza. Me recitaste un poema sobre un alma pequeña y desvestida trepando por las ramas del abeto, aguardando como un centinela. Cantabas como María Callas para captar su atención, con cuidado de no desfigurar su rostro con las agujas al caer. Fuiste una fenomenal traductora. Me enseñaste la letra de How Can You Mend A Broken Heart de Al Green en un papel de libreta amarillo. Al fin y al cabo nos amamos. Ahora lo sé. Pero éramos noche y día, aceite y agua. Quizás, con contundencia, la mejor piba con la que estuve.
En esta cultura vamos al cementerio a honrar a nuestros muertos, pero la honra y el respeto se dan en vida. Si hay un lugar donde el cielo y el infierno se cruzan día a día, es un hospital. La vida y la muerte se miran a los ojos y se saludan con un simple buenas, qué tal. A pocos metros una de la otra, la vida termina y otra empieza. Es curioso. Con la violencia se produce el acto del nacimiento y con la paz descansa el enfermo que termina de luchar. El momento del parto pone en peligro la vida de la madre, con dolor y vómitos, pero al nacer la criatura todo se olvida. Lo sé, pues en los escasos minutos que sentí cuando nació mi hija mayor no fui más feliz en mi vida. Si no hay emociones, la vida no merece ser vivida. Pero entendí mucho antes lo que era perder a un ser querido y verlo morir en paz. Me dio la suficiente consciencia de que había luchado hasta el último minuto. Su cara no era de horror, sino de sosiego. A este camino se viene a luchar. Levantarse cada día es una batalla constante.
Me enamoré de ti y aún intento saber cuál fue la razón principal. No sé si fue tu facilidad para hacerme reír o la manera en que siempre me hablaste. Quizás me enamoró tu capacidad de convertir mis problemas en lecciones. Me enamoré de tu alegría, de tu calor protegido por una capa de hielo, de ese amor que tenías y que nunca supiste entregar. Me enamoré de tu frialdad, de tu humor variable y, sobre todo, de tu alma. Y aunque no debía pasar, yo me enamoré de ti.

Me he leído millones de veces nuestras conversaciones en papel, buscando un punto de claridad en el caos de mi mente. Leo hasta agotarme, imaginando que las cosas pudieron haber sido distintas si yo no te agarraba de la mano o si tú no me soltabas. A veces sonrío, a veces sufro, a veces sonrío con dolor. Es abrumador revivir aquellos momentos a través de tus escritos. Quizás no pensaste en nada, quizás fue un juego calculado o solo quisiste tener a alguien con esperanza, a una persona que realmente te amaba.

Y te leo. Aunque se pasen los años, yo siempre te leo.

La vida es un viaje en tren con pasaje de ida. Cada etapa es un aprendizaje. Los fracasos no existen, hay que seguir aprendiendo para que el próximo tropiezo no duela tanto. En la simplicidad está el secreto. En el amor, la empatía y el respeto está la paz interior. Disfruto cada error como un triunfo, cada triunfo como la consecuencia de mi obstinación. Porque lo importante no es triunfar en la vida, sino hacer de la vida un triunfo. Me bajaré en la última estación recitando: amé, fui amado, el sol acarició mi faz. Vida, nada me debes. Vida, estamos en paz.
Vas a sanar. Te ríes con el alma, eres de corazón noble y la vida tiene algo aún mejor esperando por ti. Brillas hasta con el alma rota.

Hay una diferencia enorme entre el respeto y la necesidad de ser respetado. El respeto verdadero llega solo. No hace ruido, no se exige, se gana con acciones y con la forma en que una persona camina por la vida. La necesidad desesperada de ser respetado esconde inseguridad. Muchas personas pasan años intentando construir una imagen de poder, utilizando títulos o dinero para sentirse por encima de otros. Pero si realmente estuvieran seguros de quiénes son, no necesitarían recordárselo constantemente al mundo.

La verdadera fortaleza suele ser silenciosa. No necesita anunciarse ni exhibirse. El carácter auténtico no intenta ocupar toda la habitación y, precisamente por eso, la llena. El miedo y el respeto no son hermanos, son extraños. El miedo desaparece cuando desaparece el poder. El respeto permanece. Un jefe impone miedo, un líder inspira respeto. Lo único que permanece es quién eras cuando nadie estaba obligado a tratarte bien. No cuando tienes poder, sino cuando no lo necesitas.
Al final, la vida no recuerda a quienes exigieron respeto. Recuerda a quienes lo inspiraron. La persona realmente poderosa no es la que logra que todos la admiren. Es la que puede mirarse al espejo en silencio y sentirse en paz con quien es. Porque quien necesita que el mundo confirme su valor todavía no ha terminado de encontrarlo dentro de sí mismo. Y cuando finalmente lo encuentra, deja de perseguir reconocimiento. Descubre que la verdadera libertad comienza el día que ya no necesitas demostrarle una puta mierda a nadie.